El periodismo despidió este lunes a Juan B. Fernández Renowitzky, exdirector consejero de El Heraldo, quien dejó una huella profunda en el periodismo, la política y la vida cultural del Caribe colombiano. Su legado sigue vivo en las memorias de quienes lo conocieron de cerca, como el periodista José Bolaños, quien trabajó más de quince años bajo su guía en la sala de redacción del diario El Heraldo.
“Era un gran maestro. Yo ingresé a El Heraldo en octubre de 1985 y me recibió como tal, siempre con recomendaciones puntuales”, dijo Bolaños. Recordó que en el escritorio de Fernández había un diccionario y un directorio telefónico. “Me decía: esto te va a servir para escribir bien y no equivocarte con las palabras; y el directorio telefónico, para que nunca falles con los nombres. Ahí comenzaba la conversación, y así empezó la enseñanza durante los quince años que permanecí en El Heraldo”.
Durante ese tiempo, Bolaños vivió a su lado momentos cruciales en el cierre de ediciones y en la cobertura de noticias de gran impacto nacional. “En los momentos difíciles, como la muerte de Luis Carlos Galán o la de Rafael Orozco, estuvimos juntos. Fueron noticias que pusieron a El Heraldo en una producción mayor a 85 o 90 mil periódicos, y que posicionaron al director al frente de este gran medio de comunicación en todo el país”, recordó.
El periodista también destacó la capacidad de Fernández Renowitzky para adaptarse a los cambios tecnológicos que transformaron el periodismo en Colombia. “El director, como le decíamos nosotros, tuvo la capacidad de manejar toda la tecnología: comenzó con el linotipo, luego pasó a la compuGraphic y después a la parte digital. Cuando llegó esa etapa, se capacitó junto con varios miembros de la redacción y se sentaba en el computador también. Nunca le tuvo miedo a la tecnología”, aseguró Bolaños.
Otro aspecto fundamental de su legado fueron los editoriales. “Los de primera página, que iban enmarcados y que me tocaba vigilar, eran cien por ciento Juan B. Fernández. Siempre se aseguraba de que reflejaran la posición editorial del periódico”, subrayó.
En medio de esas largas jornadas, también compartieron anécdotas sobre su formación académica y sus pasiones intelectuales. “Él estudiaba Filosofía porque le sobraba tiempo en la Universidad Nacional mientras cursaba Economía y Derecho. Llegó a estudiar tres carreras al mismo tiempo. Cuando pensó en dedicarse a la política, su padre le dijo que debía hacerse cargo del periódico, y por eso se fue a estudiar periodismo en la Universidad de Sorbona. De ahí que hablara francés. Recuerdo la página de la Alianza Francesa en los dominicales, que era fruto de ese vínculo especial que mantenía con Francia. A pesar de que su apellido era polaco, siempre tuvo una profunda unión con ese país”, contó.
Más allá de su brillante trayectoria, Bolaños lo recuerda como un hombre cercano y sereno. “Era cálido, pausado, tranquilo, y servía mucho para guiarte. No era para nada cascarrabias”, afirmó. Para él, la partida de Juan B. Fernández Renowitzky no solo significa la despedida de un maestro de generaciones, sino de un referente que supo conjugar rigor intelectual, liderazgo y humanidad en cada etapa de su vida.


