En Colombia nace otra estrella en el espectro de la política nacional, que por su estilo y destellos de luz, seguro que también dará mucho de qué hablar.
Aunque la política se define como el “arte de gobernar”, el hombre en ese campo no se cree un artista para políticamente impresionar; aunque por sus atuendos y forma de ver, como un galán de película o telenovelas, su imagen sí pareciera descrestar.
El man tiene lo suyo y eso no se le puede quitar. Al parecer es auténtico y seguro en las cosas que emprende y que, según dice, con éxito las logra alcanzar; por lo que en una nueva aventura a favor de su patria está dispuesto a abordar, por sus conocimientos en administración de empresas y derecho constitucional, claves para bien gobernar.
Uyy… ¿cómo?, diría Cantinflas en la película “Caballero a la medida” con una pinta similar, de levita, sombrero y donaire intelectual.
El hombre de estilo fino, además es de instinto felino, ya que se autodefine como un tigre, con garras capaces de destrozar todo lo que se interponga en el verdadero progreso de Colombia y su seguridad Integral.
Dice que la tiene clara, para saber por dónde y cómo tiene que empezar, para enfrentarse en la jungla política a otras fieras, y que con la asesoría de un experimentado Rey León, no habrá micos ni marimondas que continúen depredando el ambiente de nuestro sistema económico y social, aparentando ser más fuertes o inteligentes que los demás.
Al pan pan y al vino vino, promete darle el hombre a todo aquel que se interponga en su camino, como tal vez soñaba e intentaba el inolvidable Cantinflas en un memorable discurso en el papel de “su excelencia”; donde critica a los gobernantes del mundo, sobre todo a los regímenes totalitarios, exhortándoles a conseguir la paz y la libertad.
Un régimen totalitario se caracteriza por un partido único que monopoliza el poder, la supresión de la oposición, la imposición de una ideología oficial y la restricción total de las libertades individuales, lo cual en Colombia se quiere evitar.
Es un sistema político donde el Estado ejerce un control absoluto y extremo sobre todos los aspectos de la vida de la sociedad, incluyendo la política, la economía, la cultura y la vida privada de los individuos, limitando su libre expresión y derecho a progresar.
Entonces ha salido al ruedo una fiera con supuestos valores, sentimiento humano y espiritual; que aspira a ser presidente de Colombia para organizar la casa de Nariño, elegir un lugar para cada cosa y poner cada cosa en su lugar,” lo cual es el principio de la seguridad Integral.
Una cosa es la Seguridad Industrial, otra la Social y una especial es la Seguridad Física del país que actualmente se encuentra estropeada y está afectando a las demás.
El felino envalentonado se llama Abelardo y al parecer tiene preocupado a otros gatos pardos; esos que ocultan los defectos o las intenciones en la oscuridad, y que puede llevar a engaños, o malentendidos por no percibir ni aceptar las diferencias entre las cosas y los demás.
En este aspecto las urracas parlanchinas representadas en las redes y los medios, tienen la responsabilidad de expresar las verdades con transparencia y honestidad.
Como cantara Hector Lavoe: “la calle es una selva de cemento, y de fieras salvajes, cómo no. Ya no hay quien salga loco de contento, donde quiera te espera lo peor”
Las ciudades en Colombia están llenas de Alimañas, desde que en la presidencia de un tal Juanito, el irrespeto por las instituciones y a las autoridades permitió y el gobierno por exceso de mañas se descontroló.
La gente le teme a los dirigentes porque son de cuidado y Pa’ meterle mano hay que ser bien bravo, como dice Abelardo que los habrá encarado.
Es que ahora, si a los delincuentes meten preso, salen al otro día; porque tienen amigos en la policía y algunos de más jerarquía, hasta con padrinos en la fiscalía.
Pero las aspiraciones del tigre en esta selva de cemento son más complejas de lo que se haya imaginado, ya que hay una estructura fuerte que un líder “sin agüero” ha organizado, por lo que un nuevo cuento fabuloso entre “tío tigre y tío conejo” digno del autor venezolano Antonio Arráiz, puede haberse iniciado; donde un tigre taimado y pretencioso, y un conejo pícaro y ocurrente protagonizan divertidas situaciones en las que el enorme felino siempre termina burlado.
Es que “tío conejo” piensa que el “tío tigre” no es como lo pintan”, por lo que no se dejarán descrestar con su impresionante pinta; por supuesto que todo dependerá de como las demás especies de la fauna política en las próximas elecciones lo permitan.
Por otro lado tío tigre se siente respaldado por otro “tigre mono” que lo mantiene vigilado, por si la banda de conejos alguna trampa le han preparado. Es que, como hijo putativo lo ha adoptado y también nacionalizado, y es de esperar que: “hijo de tigre nace o se hace pintado”.
Los cuentos de Tío tigre y Tío conejo, sirven para reflexionar sobre la sociedad y la política en disputa, mostrando cómo y según las circunstancias la astucia podría vencer a la fuerza bruta.
Ahora estamos en septiembre 2025, y en la Costa Caribe se acercan las fiestas de navidad y seguidamente en Año Nuevo Barranquilla con su carnaval, y ya la careta del “Tigre Abelardo” se está haciendo popular.
Después vendrán las elecciones 2026 para por un nuevo presidente de Colombia votar, con la esperanza de que no nos vuelvan “hacer conejo” u otro “gato por libre” nos vayan a presentar.


