El ambiente en el Magisterio del Atlántico sigue tenso. El presidente de la Asociación de Educadores del Atlántico (ADEA), Carlos Noriega, en entrevista exclusiva con Extranoticias y Radio Tropical, denunció una serie de hechos que calificó como bochornosos, incluyendo agresiones físicas, daños materiales y giros indebidos de dinero.
Según Noriega, la situación vivida en la más reciente asamblea no solo fue caótica, sino también contraria al espíritu académico que debería prevalecer en un gremio docente. “Es una situación bastante bochornosa, engorrosa de todo punto de vista, partiendo del hecho de que es un gremio cualificado, y que nuestra conducta debe estar al nivel de nuestra profesión como maestros”, manifestó.
Uno de los episodios más delicados ocurrió, según él, con la delegada Mileidy Llinás, quien lo acusó de intento de agresión. Noriega rechazó de manera contundente esta versión. “Es falso que desde mi postura como presidente y como hombre haya intentado agredirla. Ahí están los registros de video que demuestran que, si un compañero no se interpone, la compañera me agrede a mí”, aseguró, agregando que la docente actuó de manera irascible desde el inicio de la asamblea.
El dirigente sindical también denunció actos de vandalismo en la sede de la organización. Afirmó que en la madrugada del mismo día, el docente Alexis Angulo Fawcet ingresó con dos personas ajenas a la ADEA y saboteó las instalaciones. “Procedió a cortar todos los cables de energía y dañaron quince aires acondicionados de la organización sindical, que no menos le está costando eso más de seis millones de pesos”, relató Noriega.
En el plano administrativo, el presidente de la ADEA señaló irregularidades con giros financieros que vinculan a directivos de la organización con un docente expulsado. “Cinco directivos hoy persisten en desconocer decisiones de la asamblea y han hecho depósitos y giros con el nombre de Alberto Saldarriaga, quien fue expulsado de la organización el 22 de julio. Eso sí es delicadísimo”, enfatizó.
Finalmente, Noriega lamentó que los hechos empañen el funcionamiento del gremio y reiteró su rechazo a las acusaciones de violencia de género. “Yo a una mujer, ni a mi hija, nunca le pegué ni con una toalla. Nunca jamás lo he hecho ni lo haré, porque no forma parte de mis principios como hombre y como persona”, concluyó.


