Últimamente he estado escribiendo sobre la cuenta que he perdido, sobre los amigos, compañeros y conocidos, que a otra dimensión ya se han ido.
Debido la edad como adultos mayores, es posible que la mayoría, haya cumplido su misión, por lo que, alguna ausencia podría ser más fácil de aceptar, por resignación.
Aunque también habría que reconocer, que la espectativa de vida ha crecido, y que nuestras condiciones físicas y mentales, pueden estar en facultades, para responder a cosas importantes, que todavía podemos hacer, y a otros satisfacer.
Pero hay una cuenta, que no deja de crecer, y que me sorprende cada día, por la manera como suele suceder, y es la de los líderes sociales y policías, que no obstante tanta dedicación e
inteligencia del estado, siguen siendo asesinados a sangre fría.
Antes, por suspicacia, su autor principal, pareciera haberse identificado, cargando la responsabilidad a un solo lado; algunos hasta se atrevían a decir, que eran obras disfrazadas del mismo estado.
Pero la verdad es que hay diferentes actores en el conflicto armado, que operan en río revuelto, y entre sí se han enfrentado, dejando al pueblo despistado.
Como no hay efecto sin causa, cada actor tendrá su razón, aunque sus procedimientos, no tengan justificación.
Ahora nuestro país, parece entrar en una nueva dimensión social, donde todos sus problemas en función de la paz, parecieran que se pudieran arreglar.
El nuevo presidente que el siete de agosto se posicionará, ha abierto una puerta o compuerta, por donde todos los violentos y corruptos pudieran entrar, para después de confesados, comulgados, y alguna penitencia haber pagado, a la sociedad normalmente se puedan reintegrar.
Considerando que:
En la recientes campañas y votaciones, éstos grupos al margen de la ley, supuestamente al nuevo presidente pudieron ayudar, para el triunfo alcanzar; es razonable pensar, que tienen espectativas comprometidas, para salir de la clandestinidad.
Que el eslogan del pacto histórico es sobre todo en función de lo humano, procurando que Colombia se vea como un país potencia de vida, donde todos podamos vivir en paz y como hermanos.
Que la forma de actuar de las autoridades su estilo cambiará, y sin represión al ciudadano desadaptado controlará.
Que supuestamente para la formulación de las leyes a su favor, el gobierno tiene al Congreso asegurado, por la manera como ahora quedó conformado.
Entonces:
¿ Cuál es la razón, para que policías y líderes sociales, sigan siendo asesinados?.
¿ Dónde está el sentimiento humano, de los violentos, que con el alcance del “perdón social”, el nuevo presidente les ha ofrecido extender la mano ?
¿Cuántos jóvenes más en representación de la autoridad, y líderes de su comunidades, tienen que ser asesinados, si se supone que, el oprobioso gobierno que mucho se ha señalado,
como causante de los conflictos, ya ha terminado?.
¿Porqué el presidente Petro, al menos, una petición al aire no ha solicitado, para que los grupos armados, que siguen asesinando policías y líderes sociales, suspendan sus violentas actividades; como cuando le solicitó a la fiscalía, sacar de prisión, a los jóvenes, que como primera línea, también le colaboraron en proselitistas actividades?
¿ Hasta cuándo, o cuántos más hay que asesinar, para lograr la anhelada paz?
Son jóvenes con familias que los esperan en sus hogares, los que están siendo sacrificados y cazados como animales; que solo cumplen con el deber de proteger a su comunidad, en nombre de la patria, para bien de toda la sociedad.
Me preocupa lo que pudiera pasar, con el cambio de perfil de la policía, que en el próximo gobierno tendría, y que tal vez desarmada, a un
grupo de delincuentes armados e insatisfechos con lo ofertado, enfrentar les tocaría.
Sería bueno conocer el plan de acción, que el nuevo gobierno haya pensado, para enfrentar semejante contingencia,- que no me quiero imaginar-; asegurando la integridad física y moral, de la policía nacional.
¿ Hasta cuándo a los líderes sociales y policías, van a estar asesinando?
Por.
José R.Múnera N.


