La Universidad del Atlántico atraviesa un momento de transición determinante, pues se encuentra en medio del proceso para definir quién asumirá como nuevo rector o rectora de la institución. En ese contexto, distintos aspirantes han compartido en Extra Noticias sus propuestas y visiones para dirigir la universidad, lo que ha permitido a la comunidad académica y a la ciudadanía conocer de primera mano sus planteamientos.
De manera paralela, en una rueda de prensa en Barranquilla, una voz de alto peso político se pronunció sobre este mismo asunto. Se trata del ministro del Interior, Armando Benedetti, quien afirmó que el Gobierno Nacional está pendiente de cómo se desarrolle la elección y manifestó su preocupación por las alertas que han surgido alrededor del proceso.
“Sería bueno pararle bolas a cómo se va a hacer el proceso. He recibido noticias las últimas horas de que el proceso de pronto no va a ser tan transparente como nosotros quisiéramos”, señaló Benedetti, al advertir sobre las inquietudes que han llegado a su despacho en torno a las condiciones de la elección.
En su declaración, el ministro también habló de “mucho ruido y mucho mugre dentro de ese proceso”, expresión con la que puso de relieve las dudas que existen sobre la limpieza de la elección. En ese sentido, pidió a los medios de comunicación y a la ciudadanía en general estar atentos y hacer veeduría para que se respete la voluntad de los estamentos universitarios.
Benedetti confirmó que el Ministerio del Interior respaldará el proceso a través de la Dirección de Democracia, con el objetivo de garantizar que la elección no esté marcada por irregularidades. Asimismo, informó que solicitará la presencia de la Procuraduría y de la Fiscalía para que acompañen de manera institucional y preventiva este momento clave en la universidad pública más importante del Atlántico.
Con este pronunciamiento, el Gobierno Nacional deja claro que seguirá de cerca la designación del próximo rector o rectora de la Universidad del Atlántico, un proceso que no solo definirá el rumbo administrativo de la institución, sino que también representa un reto para la confianza de la comunidad académica y la transparencia en los procedimientos democráticos internos.


