El municipio de Corinto, en el norte del Cauca, volvió a ser escenario de un hecho violento que enluta a sus habitantes. La noche del 3 de noviembre de 2025, al menos cuatro personas fueron asesinadas dentro de un establecimiento comercial conocido como El Cantinazo, cuando sujetos armados irrumpieron en el lugar y abrieron fuego sin mediar palabra contra quienes se encontraban allí.
Según los reportes preliminares, entre las víctimas habría dos mujeres, una de ellas menor de edad. Además de los fallecidos, otras personas resultaron heridas, lo que ha generado un profundo clima de miedo y tensión en la comunidad. Hasta el momento, las autoridades no han revelado las identidades de las víctimas mientras avanzan las investigaciones.
Con este hecho, Colombia registra la masacre número 67 en lo que va del año 2025, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz). La Defensoría del Pueblo, por su parte, emitió la Alerta Temprana 013/25, que incluye al municipio de Corinto y advierte sobre la presencia de grupos armados que imponen normas y restringen la movilidad de la población, afectando gravemente sus derechos.
La entidad también recordó que en informes anteriores —como la Alerta Temprana 019/24— ya se había advertido sobre un riesgo inminente en esta zona debido a la confrontación entre las disidencias de las FARC, específicamente el Frente Dagoberto Ramos y el Frente 57 “Yair Bermúdez”, ambos del Estado Mayor Central (EMC). En la región también operan bandas de carácter local que agravan el panorama de inseguridad.
Los habitantes de Corinto denuncian que enfrentan constantes amenazas, reclutamiento forzado, confinamiento y la presencia de minas antipersonal. Ante esta situación, la Defensoría del Pueblo hizo un llamado urgente al Estado colombiano para que se tomen medidas efectivas de protección hacia las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas que habitan en esta zona del Cauca.
Bajo la jurisdicción de la Tercera División del Ejército Nacional, las autoridades han desplegado unidades para reforzar la seguridad, aunque la población insiste en que la militarización no ha sido suficiente para contener la violencia estructural que desde hace años afecta al municipio.
Corinto, una tierra marcada por la resistencia de sus comunidades, vuelve a vivir el horror de una masacre que refleja el recrudecimiento del conflicto armado en el suroccidente del país, donde la disputa territorial y el control social por parte de los grupos armados sigue cobrando vidas inocentes.


