La anunciada tregua entre las bandas criminales de los Pepes y los Costeños, lideradas por Digno Palomino y alias Castor, parece encaminarse al fracaso. Aunque el pacto fue presentado como un paso hacia la “paz territorial” en Barranquilla y su área metropolitana, las cifras cuentan otra historia: en lo que va del mes ya se registran 33 homicidios, la mayoría ocurridos en la capital del Atlántico y municipios cercanos.
En exclusiva con Extra Noticias, Radio Tropical y Transmecar Radio, el profesor e investigador de la Universidad del Norte, Luis Fernando Trejos, experto en seguridad, analizó las razones detrás del aumento de estos crímenes. Para el académico, lo que ocurre demuestra que la tregua no logró contener la dinámica violenta que afecta a la región.
Trejos plantea tres hipótesis que podrían explicar el repunte. La primera apunta a que otras organizaciones criminales, que antes operaban de manera indirecta en Barranquilla, habrían encontrado en la tregua una oportunidad para abrirse paso de forma directa en el área metropolitana. Es decir, el vacío temporal entre los dos grandes grupos habría animado a terceros a moverse en el territorio.
La segunda hipótesis señala un “efecto derrame”: aunque el pacto intenta reducir los homicidios en Barranquilla, Soledad y Malambo, la violencia estaría desplazándose hacia municipios donde históricamente no se reportaban cifras elevadas. Según Trejos, preocupa especialmente el incremento en la Vía Oriental —Palmar de Varela y Sabanagrande— y en la Vía La Cordialidad, donde Galapa, Baranoa y Sabanalarga muestran un repunte inesperado de asesinatos.
Como tercera explicación, Trejos considera que la tregua pudo abrir espacio para que mandos medios de las organizaciones decidieran independizarse. Estos actores, al ver una oportunidad, estarían impulsando sus propios “emprendimientos criminales”, disputando territorios y rutas a lo largo del departamento, sin seguir los lineamientos de los máximos jefes.
El académico también recordó que esta tregua se suma a una larga cadena de anuncios de diálogo entre bandas que han generado más expectativas que resultados. Señaló que en Barranquilla y el Atlántico se cometió el error de presentar el pacto como la solución principal a los problemas de seguridad, ignorando que Pepes y Costeños no controlan la totalidad de las dinámicas delictivas en el departamento.
Finalmente, Trejos advirtió que este fracaso parcial pone en aprietos al Gobierno Nacional, que había prometido traer a Barranquilla “el diciembre más tranquilo de los últimos diez años”. Con la tendencia actual, la meta parece cada vez más lejana y el panorama de seguridad exige nuevas respuestas más allá de los pactos entre estructuras criminales.


