Recientemente se difundió por redes sociales un video indignante: un menor de aproximadamente 10 años fue atacado por una mascota tipo pit‑bull en una zona común de una copropiedad en la ciudad de Barranquilla. El niño no agredió al animal, simplemente conversaba con un amigo. Lo que alarma aún más fue comprobar que el animal carecía de los requisitos mínimos exigidos por la ley: no tenía collar, ni correa, ni bozal; no se sabe si estaba inscrito en la alcaldía respectiva; y no había evidencia de póliza de responsabilidad civil — obligaciones exigidas para mascotas de “manejo especial”.
Este hecho pone en evidencia la urgencia de recuperar conciencia colectiva sobre la tenencia responsable de mascotas. Especialmente dentro de conjuntos residenciales, donde la proximidad entre viviendas exige respeto, cumplimiento normativo y solidaridad. A continuación,explico qué normas aplican, qué obligaciones existen, qué pasa cuando no se cumplen — y hago un llamado claro a dueños de mascotas y autoridades de copropiedades para asumir la responsabilidad.
Algunas de las normas vigentes más relevantes en Colombia son:
– Código Nacional de Policía y Convivencia Ciudadana (Ley 1801 de 2016) — Artículo 117: regula la tenencia de animales domésticos o mascotas. Establece que solo pueden mantenerse como mascotas los animales autorizados por la normatividad vigente, y que su permanencia o tránsito en espacios públicos, zonas comunes de conjuntos residenciales, deberán respetar las reglas establecidas. Los caninos deberán ir sujetos con traílla; los de manejo especial (potencialmente peligrosos) además deben portar bozal y cumplir requisitos especiales.
– Ley 746 de 2002 — regula la tenencia, manejo y obligaciones del propietario de perros catalogados como potencialmente peligrosos. Establece que el propietario asume la posición de garante de los riesgos que puede ocasionar el animal. Esto incluye responsabilidad civil por daños a personas, bienes o espacios comunes.
– Además, la normativa incorpora la obligación de que los animales domésticos mantengan normas de salubridad, control de excrementos, tenencia responsable, respeto por la convivencia, prohibición de vender fauna silvestre como mascotas, y regulación del transporte o permanencia en espacios comunes.
Estas normas evidencian que en Colombia la tenencia de mascotas, especialmente aquellas catalogadas de manejo especial, está regulada, y que su incumplimiento puede acarrear responsabilidades civiles, sanciones administrativas y riesgos para la comunidad.
Obligaciones para dueños de mascotas — especialmente de manejo especial
Quien tenga una mascota en un conjunto residencial debe cumplir, como mínimo, con:
– Que el animal esté autorizado como mascota según normatividad.
– Si se trata de un canino de manejo especial o potencialmente peligroso: portar traílla y bozal permanentemente en zonas comunes o espacios compartidos.
– Registrar el animal en los censos municipales o distritales, si existe regulación local o el municipio lo exige.
– Contar con póliza de responsabilidad civil extracontractual si así lo exige la regulación aplicable (como en el caso de perros de manejo especial), de modo que el propietario responda por eventuales daños a terceros.
– Donde la mascota transite, especialmente en zonas comunes de la copropiedad o espacios urbanos: usar traílla, bozal si aplica, recoger sus excrementos, evitar el libre tránsito sin supervisión, prevenir molestias, ruidos o agresiones.
– Abstenerse de maltrato, adiestramientos agresivos, peleas o actividades que pongan en riesgo la integridad de personas, animales o bienes comunes.
El incumplimiento de estas normas pone en riesgo:
– La seguridad física de niños, adultos, residentes e incluso visitantes — como lo evidenció el caso reciente del ataque al menor.
– La tranquilidad, la convivencia pacífica y el bienestar colectivo — especialmente en entornos de copropiedad, donde las decisiones de un solo propietario pueden afectar a muchos.
– La responsabilidad civil del dueño frente a daños personales, morales, materiales. En casos graves, puede derivar en sanciones, decomiso del animal, incluso acciones penales.
– El deterioro de la confianza comunitaria, la paz social, la integridad de los espacios comunes, y la convivencia armoniosa.
Por lo anterior, hago un llamado urgente y muy serio:
– A todos los tenedores de mascotas: ejerzan con responsabilidad su deber. No basta querer a un animal; amar a una mascota implica también garantizar seguridad, bienestar, control, respeto por los demás y cumplimiento de la ley. Si tienes un perro de manejo especial, eso implica obligaciones adicionales: bozal, traílla, póliza, registro, control. Si no estás dispuesto a cumplirlas, una mascota no es un juguete: es una responsabilidad.
– A todas las administraciones de conjuntos residenciales, copropiedades y condominios en Colombia: deben garantizar que los reglamentos internos se ajusten a la normativa nacional. En especial:
1. Exigir a todos los propietarios de mascotas cumplir con traílla, bozal, póliza, registro — si se trata de animales de manejo especial.
2. Elaborar o actualizar el censo interno de mascotas, con datos de contacto, características del animal, registro municipal, vacunas.
3. Emitir circulares, reglas claras y visibles sobre el manejo de mascotas, sus zonas de paseo, recolección de excretas, supervisión, horarios, responsabilidad por daños.
4. Coordinar con autoridades locales (policía, Secretaría de Ambiente o bienestar animal) controles, registros y sanciones si se incumple.
5. Sensibilizar a la comunidad — residentes, propietarios, administradores — sobre la tenencia responsable, el bienestar animal, la seguridad colectiva.…
Quien decide tener una mascota — y más aún un animal de manejo especial — debe hacerlo con plena conciencia de sus obligaciones. Y las copropiedades deben garantizar que esas obligaciones se cumplan, con respeto, equidad y firmeza.
Si queremos entornos seguros, pacíficos y solidarios, la tenencia responsable de mascotas debe ser un compromiso real, colectivo e innegociable. No basta con querer tener un animal. Hay que protegerlo, cuidarlo, y, sobre todo, vivir con responsabilidad.
Escrito por:
Jorge Enrique Hernández Alonso


