El maestro Adolfo Pachecho Anillo está cumpliendo hoy, 8 de
agosto, 84 años de edad y disfruta de la vida con buena salud y un
excelente humor.
Así lo demostró cuando dijo en la entrevista que le hicieron en
Cardenal Noticias los periodistas quienes le preguntaron que si
recibía muchos honores y él contestó: “Yo no toco por resoluciones,
yo toco por plata”.
El compositor de La Hamaca Grande es considerado un
representante distinguido de la música de acordeón en las sabanas
de Bolívar y los Montes de María, corazón del Caribe colombiano.
“Estoy aquí sentado, desayunando, un bollo, queso y un buen café
porque mientras uno come, está bien de salud”, dijo volviendo a
demostrar su excelente humor.
El juglar desde muy niño con las influencias de su abuelo Laureano
Antonio Pacheco, tocador de gaita y tambor, empezó a mostrar sus
dotes de compositor y el primer verso que hizo a los seis años. Es
un canto indio en ritmo de puya “Mazamorrita cruda”. Este no sería
más que el comienzo de una fascinación por narrar en sones, puyas,
paseos, cumbias y merengues, las vivencias del sabanero mayor,
como también es conocido el juglar.
Adolfo Pacheco es una mezcla de blanco con negro e indígena. A lo
largo de su vida ha estudiado el origen de sus antepasados. Su
bisabuelo paterno era de Ocaña y llegó a San Jacinto, alrededor de
1850, durante la fiebre del tabaco, era blanco y pecoso,
probablemente de ascendencia española, varios años después se
casó con Crucita Estrada, una negra recién liberada de la esclavitud.
Su abuelo paterno, Laureano Antonio Pacheco Estrada, fue quien
descubrió en él su inclinación por la música, él era tamborero de
gaita. La madre de Adolfo cantaba a voz, pasillos, vals y boleros, en
su casa.
Estudió Derecho en la Universidad de Cartagena, iniciando los
estudios correspondientes en 1976, terminándolos en 1980 y
graduándose en 1983.
La Hamaca Grande además de ser un himno para San Jacinto
Bolívar, también se convirtió en esa melodía que une a dos culturas
y a dos regiones: La Vallenata y la Sabanera, logrando de esta
manera un intercambio musical que ha enriquecido la música de
nuestro país, donde la entonan en todos los rincones
convirtiéndose en una obra insigne de la cultura y el arte
colombiano.
El maestro Adolfo Pacheco haciendo gala de un conocimiento
exquisito de su región y reflejando el amor que siente por su tierra
San Jacinto, ha manifestado en distintas oportunidades que la
composición ‘La Hamaca Grande’ se dividió en dos etapas, una
cuando se comenzó a llamar Vallenato. Él sintió que debía defender
lo suyo argumentando que en la Sabana tenían algo diferente y a
eso se sumó la frustración de que su compadre y amigo Andrés
Landero, acordeonero por excelencia no se coronara como rey del
Festival de la Leyenda Vallenata.
“Landero cuando volvió de Valledupar me dijo que era un festival
exclusivo para realzar la música vallenata y entonces le dije que yo
tenía que hacer una canción que hablara sobre la importancia que
tiene la música sabanera: La Cumbia, El Porro, El Fandango, El
Pasebol, El Paseaito todo lo que estando aquí se trasladó al
acordeón de nosotros” explicó Pacheco.
Adolfo Pacheco Anillo es un hombre que nació y creció rodeado de
la riqueza cultural y artística de su natal San Jacinto, Bolívar. Todo
ese entorno complementado con la cercanía de entrañables
amigos, muchos cercanos a las letras y a la música como Toño
Fernández, el legendario fundador de los Gaiteros de San Jacinto,
Juan y José Lara, los acordeoneros Andrés Landeros, Ramón Vargas,
Rodrigo Rodríguez, los hermanos Lora, Praxiteles Rodríguez entre
otros.
Este ambiente fue el detonante para que el maestro Pacheco,
forjara su obra musical en la que como dice su canción ‘El Pintor’
recreara con el pincel de sus letras las costumbres, el devenir del
pueblo, la naturaleza, personajes emblemáticos, sus amores y
desamores, la historia de la región y hasta la política. Son cerca de
224 canciones grabada desde 1963, de las cuales cerca de 140 son
de su autoría.
Otras de sus canciones famosas son: El Viejo Miguel, El Mochuelo,
Mercedes, El Cordobés y Tu Cabellera.


