La crisis financiera de la ESE UNA continúa profundizándose y mantiene en vilo a trabajadores, usuarios y al sistema de salud del Atlántico. Así lo advirtió Guido Santander, vocero de los usuarios de esta entidad, durante una entrevista exclusiva concedida a Extra Noticias, Radio Tropical y Transmetcar Radio, en la que hizo un recuento de los errores estructurales que, según él, marcaron el rumbo negativo de la institución desde su creación.
De acuerdo con Santander, los problemas de la ESE UNA se originaron desde el mismo momento de su conformación, al considerar que el proceso se realizó de manera apresurada y sin estudios técnicos sólidos. Señaló que las facultades otorgadas para su creación fueron aprobadas sin una revisión profunda de los documentos enviados desde Bogotá, incluyendo el informe técnico y la exposición de motivos presentada por la entonces gobernadora Elsa Noguera.
El vocero de los usuarios explicó que, en los documentos oficiales que dieron vida a la entidad, no se contemplaba la tercerización de los servicios de salud. Sin embargo, aseguró que apenas dos meses después de instalada la junta directiva, se empezó a hablar de esta figura como una supuesta solución ante la insuficiencia de los recursos asignados inicialmente, lo que, a su juicio, evidenció la falta de planificación y claridad desde el inicio.
En el panorama actual, Santander advirtió sobre el riesgo inminente de cierre de la ESE UNA, producto del grave deterioro financiero y operacional. Reveló que el déficit correspondiente al año 2025 supera los 15 mil millones de pesos, mientras que el acumulado de las pérdidas alcanzaría una cifra cercana a los 220 mil millones, lo que calificó como un “desastre financiero” para la entidad.
Asimismo, denunció que a lo largo de los últimos meses se han presentado reiterados retrasos en el pago de los salarios de los trabajadores, así como el manejo de sumas exageradas de dinero, situaciones que han generado múltiples denuncias y han desembocado en procesos de intervención. Recordó que, recientemente, durante el corto periodo de interventoría liderado por Freddy Socarrás, se lograron avances significativos, aunque su salida repentina de la entidad generó sorpresa y preocupación entre distintos sectores.
Finalmente, Guido Santander cuestionó el papel de la Superintendencia Nacional de Salud, al asegurar que no se está mostrando el diagnóstico real de la crisis que atraviesa la ESE UNA. Advirtió, además, sobre una posible “lluvia de demandas” que podría agravar aún más la situación financiera y jurídica de la entidad, mientras los usuarios y trabajadores continúan esperando soluciones de fondo que eviten el colapso definitivo del servicio.


