Por Fausto Pérez Villarreal
Bajo el sello editorial de la Universidad del Norte ve la luz ‘Son de Negro, ¡vive!’, una obra fruto de más de una década de investigación interdisciplinaria orientada a documentar, comprender y dignificar una de las expresiones culturales afrodescendientes más representativas del Caribe colombiano. El libro condensa un largo trayecto de trabajo de campo, reflexión académica y diálogo con las comunidades, centrado en esta manifestación palpitante del Canal del Dique.
Se trata de un esfuerzo colectivo construido desde perspectivas complementarias. Luis Ricardo Navarro Díaz, director del proyecto, encabeza una investigación que integra el saber encarnado de Francisco Javier Saravia, hacedor y portador de la tradición; el rigor histórico de Tomás Caballero Truyol; y el enfoque social y metodológico de Diana Luz Barrios Márquez. La convergencia de estas miradas permite una aproximación amplia, profunda y respetuosa al fenómeno cultural abordado.
La obra adopta una estructura académica abierta y participativa que va más allá del análisis descriptivo. En sus páginas, el Son de Negro es entendido como una práctica cultural que articula identidad, memoria y afirmación colectiva. La danza, el canto y la puesta en escena aparecen no solo como expresiones artísticas, sino como lenguajes simbólicos que han acompañado procesos de pervivencia cultural, cohesión comunitaria y construcción de paz en territorios históricamente marcados por la exclusión.
Organizado en cinco capítulos, el libro transita por distintos niveles de interpretación: desde el contexto histórico que sitúa el surgimiento de esta tradición en el periodo colonial y su desarrollo hasta el siglo XX, pasando por una lectura semiótica de sus símbolos, gestos y corporalidades, hasta llegar a los relatos, testimonios y memorias de los propios hacedores. Estas voces no son asumidas como fuentes secundarias, sino como núcleos fundamentales del conocimiento producido.
‘Son de Negro, ¡vive!’ nace del contacto directo con las comunidades y de la escucha atenta de sus saberes, reconstruyendo conocimientos locales transmitidos de generación en generación. Los sentidos que emergen de esta tradición se vinculan con aspectos esenciales de la vida colectiva: el cuidado de la naturaleza, la educación popular, la seguridad alimentaria y las formas propias de organización y convivencia.
En ese cruce entre investigación académica y saber ancestral, la obra propone metodologías alternativas para la producción de conocimiento, sustentadas en el reconocimiento de las epistemologías del territorio. Desde el contexto afrodescendiente del Caribe colombiano, el libro sitúa esta manifestación cultural como un espacio donde confluyen cuerpos que narran, memorias que resisten y sonoridades que cuentan historias de dignidad y permanencia.
Del mismo modo, el volumen rinde homenaje a la memoria y al legado de los hacedores y hacedoras de esta expresión cultural, reconocida en 2025 como patrimonio histórico, étnico y cultural de la nación. Más que un registro, el libro es una afirmación de continuidad: una tradición que no pertenece al pasado, sino que sigue latiendo en el presente y proyectándose hacia el futuro.
Surge entonces una pregunta inevitable: ¿qué encontrará el lector en estas páginas? La respuesta la ofrece el director del proyecto, Luis Ricardo Navarro Díaz —doctor en Ciencias Sociales, magíster en Comunicación y profesor de posgrado—, quien señala:
“El lector encontrará una sistematización de historias, relatos, cantos, símbolos y memorias vinculadas a la manifestación afrodescendiente del Son de Negro. Aunque es el resultado de una investigación académica rigurosa, el libro preserva y respeta la voz de la gente como protagonista. Lo que aquí aparece es el significado profundo que esta expresión tiene para las comunidades del Canal del Dique, en los departamentos de Bolívar y Atlántico: una posibilidad de resistencia, de respeto por la vida, de construcción de soberanía y autonomía alimentaria, de relación con la pesca y la agricultura, y de afirmación de las luchas afro y cimarronas por la libertad”.
Bajo el sello editorial de la Universidad del Norte aba de salir a la luz ‘Son de Negro, ¡vive!, obra literaria que es el fruto de una investigación interdisciplinaria de una década que documenta la riqueza cultural del Son de Negro en el Caribe colombiano.
El libro es un trabajo colectivo. Son cuatro autores: Luis Ricardo Navarro Díaz, quien ha dirigido el proyecto desde sus inicios; Francisco Javier Sarvia, hacedor y portador de la tradición del Son de Negro; Tomás Caballero Truyol, historiador, y Diana Luz Barrios Márceles, investigadora social
A través de una estructura académica y participativa, los autores exploran esta tradición afrodescendiente como un símbolo de resistencia, identidad y memoria histórica en las comunidades del Canal del Dique. El texto integra de manera magistral el rigor científico con los testimonios directos de los portadores del saber, resaltando la danza y el canto como herramientas para la construcción de paz y la autonomía social.
Los capítulos detallan desde el contexto histórico colonial hasta los significados semióticos actuales, reconociendo esta manifestación como un patrimonio nacional vivo. En última instancia, el libro rinde homenaje al legado ancestral, vinculando la expresión artística con la preservación del entorno y la dignidad de los pueblos cimarrones.
El libro nace del contacto directo con las comunidades, de la escucha atenta de sus saberes propios y de la reconstrucción de los conocimientos locales que dan origen al Son de Negro.
Estos saberes emergen del Canal del Dique y se expresan desde la gente misma: sus significados, sus historias, su cotidianidad y sus múltiples formas de relación con aspectos fundamentales como la protección de la naturaleza, la educación, la construcción de paz y la seguridad alimentaria. Todo ese trasfondo histórico, cultural y social es lo que intentamos recoger y sistematizar en esta primera entrega de Son de Negro, vive.
El resultado es una obra que aborda el Son de Negro desde distintas dimensiones. Tiene una base histórica sólida, incorpora una lectura semiótica que permite comprender sus símbolos y significados, y, de manera fundamental, recoge las narrativas, los relatos y las voces de los propios hacedores del Son de Negro, quienes son los verdaderos protagonistas de esta historia viva.
Este libro articula el trabajo del equipo investigador con las voces del territorio y la mirada de la comunidad científica, proponiendo otras formas y metodologías para la producción de conocimiento, sustentadas en el reconocimiento de los saberes locales y ancestrales. La obra parte del contexto afrodescendiente del Caribe colombiano y se centra, de manera particular, en la puesta en escena del Son de Negrocomo expresión viva en la que confluyen múltiples voces, cuerpos narrantes y sonoridades que dan cuenta de procesos históricos orientados a la construcción de paz, la memoria colectiva y la transformación del entorno social y cultural.
El libro destaca, además, la memoria viva y el legado de los hacedores y hacedoras de esta expresión cultural, reconocida en 2025 como patrimonio histórico, étnico y cultural de la nación, subrayando su papel fundamental en la preservación, transmisión y resignificación de una tradición que sigue latiendo en el presente.
Estructura del libro
La obra se abre con un prólogo a cargo del equipo investigador, que contextualiza el alcance y los propósitos del proyecto. La introducción, escrita por Luis Ricardo Navarro Díaz, ofrece el marco conceptual y metodológico desde el cual se aborda el estudio del Son de Negro.
El Capítulo 1, titulado Contexto histórico: Son de Negro, una danza con tradición, reconstruye el devenir histórico de esta manifestación cultural desde el período monárquico hasta el siglo XX. Este apartado fue elaborado por Tomás Caballero Trullol y Luis Ricardo Navarro Díaz, quienes sitúan el Son de Negro en su entramado social, político y cultural.
El Capítulo 2, Algunos postulados teóricos para pensar los sentidos coloniales de la manifestación ancestral del Son de Negro, está a cargo de Luis Ricardo Navarro Díaz. En él se desarrollan las categorías teóricas que permiten interpretar los significados simbólicos y las huellas coloniales presentes en esta expresión ancestral.
El Capítulo 3, dedicado a la metodología, fue escrito por Luis Ricardo Navarro Díaz y Diana Luz Barrios Márquez, y describe el enfoque investigativo, las técnicas de trabajo de campo y los procesos de sistematización de la información.
El Capítulo 4, correspondiente a los resultados, reúne los aportes de Luis Ricardo Navarro Díaz, Francisco Javier Saravia y Diana Luz Barrios Márquez, y presenta los hallazgos obtenidos a partir del trabajo con las comunidades y los portadores de la tradición.
El Capítulo 5 contiene las conclusiones, elaboradas por Luis Ricardo Navarro Díaz, donde se sintetizan los principales aportes de la investigación y se reflexiona sobre la vigencia cultural, social y simbólica del Son de Negro.
El libro se cierra con las referencias bibliográficas y los datos biográficos de los autores, que respaldan el rigor académico y el carácter colectivo de la obra.


