El Carnaval de Barranquilla 2026 dejó un balance contradictorio. Mientras las cifras oficiales reportaron 27 muertes en medio de los eventos, empañando la fiesta más importante de la ciudad, desde el sector cultural el análisis fue distinto. Así lo manifestó el periodista cultural Fabio Ortiz en entrevista exclusiva con Exora Noticias, Radio Tropical y Transmecar Radio, donde entregó su evaluación sobre lo que significó esta edición de la celebración.
Ortiz reconoció que en materia de seguridad no fueron “los mejores carnavales”, pero defendió el papel del sector artístico y folclórico. “Desde el sector cultural tendría que manifestarle que le cumplimos a la humanidad, le cumplimos al país y le ratificamos a Barranquilla que el sector cultural, en lo que respecta al teatro, la danza y en general el carnaval, le cumplió a la ciudad”, afirmó, destacando la entrega y el compromiso de los hacedores de la fiesta.
El periodista subrayó que, pese a ser un sector históricamente deprimido en términos financieros, los artistas y gestores culturales mantienen intacta su vocación. “Cuando nosotros nos entregamos a hacer las fiestas, se nos olvida que el miércoles o jueves de ceniza tenemos que estar buscando recursos para sobrevivir. Somos unos convencidos de que desde la cultura podemos aportarle mucho a la vida, a la paz y a la tranquilidad de la ciudad”, expresó, resaltando el valor social de la celebración más allá de las dificultades económicas.
Frente a los compromisos adquiridos tras la declaratoria del UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad para el Carnaval de Barranquilla, Ortiz fue enfático en que el llamado no fue un aplauso, sino una advertencia al Estado. Según explicó, el organismo internacional instó a proteger y garantizar la sostenibilidad de quienes hacen posible la tradición. “Si estas danzas, comparsas y manifestaciones no pueden perdurar en el tiempo, se pierde la oportunidad de mantener este carnaval universal”, recordó.
En su análisis, señaló que la responsabilidad no recae únicamente en el gobierno local. Consideró que ni el Estado nacional ni el departamental han asumido plenamente ese compromiso, y que el esfuerzo distrital resulta insuficiente sin una política articulada. “Sigue latente el peligro de que el carnaval pierda esa nominación”, advirtió, al insistir en la necesidad de un respaldo estructural que trascienda la temporada festiva.
Ortiz también coincidió en la urgencia de abrir un debate público permanente sobre la preservación de la fiesta. Reveló que, junto a la gestora cultural Carmen Meléndez, ha participado en mesas de trabajo en distintas localidades donde se abordaron temas económicos, sociales y de seguridad. A su juicio, el carnaval “no es solo de los actores de la fiesta, es de todos”, por lo que se requiere coherencia en las políticas públicas y en los planes operativos, especialmente en materia de seguridad.
Finalmente, puso como ejemplo la actitud del sector cultural frente a situaciones como el uso indiscriminado de espuma durante los desfiles. Explicó que muchos artistas optan por retirarse de las vallas o desplazarse hacia el centro para evitar agresiones, privilegiando la pedagogía sobre la confrontación. Para Ortiz, el reto hacia el futuro es claro: mantener viva la esencia cultural del Carnaval mientras se fortalece la seguridad y se consolida una política pública que garantice su permanencia como patrimonio de la humanidad.


