Momentos de tensión vivió el abogado penalista Ricardo Antonio Méndez Díaz tras ser víctima de un presunto atentado mientras se movilizaba por el norte de Barranquilla, un hecho que ha encendido las alarmas en el gremio jurídico.
El jurista entregó un detallado relato de lo ocurrido, asegurando que todo comenzó cuando notó una situación sospechosa mientras transitaba por la carrera 51. “En el camino, por toda la carrera 51, decido detenerme, como quiera que he llevado unos balones de mi mismo, a una llantería para inflarlos y aprovechar y echarle aire a mis llantas. Voy pasando por la 51 para llegar a la esquina de la 51 con 75 y a mano izquierda, en un edificio de ladrillo, está parqueada una moto, en sentido contrario, una moto grande, negra, oscura, oscura, pues, con un tipo vestido de negro en casco. y me llama la atención porque se estaban haciendo señas con el parrillero que estaba abajo”.
Según su testimonio, aunque en un primer momento continuó su trayecto con normalidad, la situación cambió rápidamente. “Yo lo veo, el tipo trata de tener contacto conmigo visual, pero mi camioneta es polarizada, entonces obviamente no lo logra, pero yo pienso cuando lo veo, digo, hombre, este tipo no es de aquí, esa pinta está rara. Yo sigo en mi desprevenido, yo sigo, yo sigo avanzando y paso por la 75 con 53, esto es helada, o sorpresa que siento como una uña, un pito y veo por el retrovisor como nunca lo hago y me doy cuenta que ya ellos se vuelan el semáforo y es el semáforo en rojo, porque ya estaba en rojo cuando ellos se lo pasan y me doy cuenta que son ellos y los identifico porque el tipo venía sin casco”.
Méndez Díaz aseguró que los sujetos intentaban alcanzarlo mientras ignoraban señales de tránsito, lo que lo llevó a tomar decisiones rápidas en medio del miedo. “Yo acelero, llego a las 54 con prudencia, acelero y me paso y los tipos tratándose de pegar a mí y tratando y tratando. Ahí veníamos en velocidad, pero yo en mi cabeza venían pasando varias cosas. La primera que dije a cuál CAI llego y decidí, dije, llego al CAI del Prado. Y dos, también dije, mientras llego allá, no alcanzaré a llegar. Estos tipos me van a alcanzar”.
El momento más crítico, según narró, ocurrió cuando temió no lograr escapar. Sin embargo, un hecho fortuito cambió el rumbo de la situación. “Acelerando, acelerando, a la altura de las 56 aparece una moto de la policía. Un mandado de Dios. Yo le bajo el vidrio, le digo, señor, señor, estos tipos que vienen sin casco me vienen persiguiendo. La policía hace el giro inmediatamente y se va en contravía ante ellos. Yo no me detengo, pero sigo viendo por el retrovisor y veo que los tipos se habían quedado en la esquina. Como vieron la policía, se aguantaron y cuando ya la policía se está acercando, yo igualmente sigo avanzando en mi susto, el tipo de la moto intenta coger a la izquierda para la 76 y el que iba de parrillero se va manteniendo a correr y la policía los detiene. Hasta ahí supe”.
Tras estos hechos, el abogado buscó refugio en instalaciones militares mientras intentaba obtener respuestas sobre lo sucedido y el procedimiento aplicado por las autoridades. “Estoy yo en medio de mi susto, avanzo, avanzo hasta llegar a la a la segunda brigada, eso queda por allá por la universidad Cuco. Yo llego en mi desespero, y ahí está el ejército, ahí nadie se puede parquear y bueno, los tipos del ejército, creo que mi cara hablaba, yo no daba para manejar. Yo, señores, ahí, parquése ahí, aquí al frente, tranquilo, que nosotros, pues la presencia del ejército, las cosas cambian, ¿me entiendes?”.
Según relató, en pocos minutos recibió apoyo de conocidos y autoridades, mientras intentaban ubicar a los sospechosos. “Comienzo a llamar a mis amigos fiscales, a gente de policía, familia y llegó todo el mundo en menos de 10 minutos ya yo estaba rodeado de mucha gente apoyándome en carro, con armas, con pistolas, todo el mundo autoridad, ¿me entiendes? Y comenzamos fue a preguntar en qué calle, en el Prado o en el Villa Country o en la URI o en la seguida dónde los habían llevado”.
Sin embargo, la incertidumbre aumentó cuando no lograban establecer el paradero de los detenidos. “Como no veíamos respuestas, nos desesperamos y dijimos, hombre, vamos al CAI y al CAI de Villa Country, al de Hardy. Al llegar ahí, no aparecían los tipos que hicieron el procedimiento porque al parecer los tipos eran de otra jurisdicción, no eran ni del Prado ni del Country”.
El abogado cuestionó fuertemente la actuación de las autoridades, asegurando que los sospechosos habrían sido dejados en libertad bajo argumentos que no le resultaron convincentes. “Cuando llegaron, ellos dan las siguientes razones, obviamente, que son razones que en la lógica, por el momento histórico de la ciudad, del país, en la lógica del rol que ellos tienen, en las reglas de la experiencia, fue un mal procedimiento. Primero, están en una zona restringida de parrillero hombre y no les importó. No les importó que venía el parrillero sin casco, no les importó que un ciudadano les dijera, me viene siguiendo, no les importó tampoco que cuando ellos le dicen deténganse los tipos iban a ir a la huida”.
También cuestionó las explicaciones entregadas por los detenidos. “El conductor les dice, no, es que yo soy InDriver en una Suzuki BR150, que en las reglas de la experiencia ese tipo de motos no se usan para ese procedimiento. y tampoco la razón que dieron, no, yo estoy llevando al señor que me pidió un InDriver a llevar una hoja de vida de la vía 40 y el señor un muchacho de 24 años paisa”.
Méndez Díaz aseguró que la falta de acciones contundentes aumentó su preocupación. “Ellos no suministran información por lo menos de las cédulas y los nombres completos de los tipos. Y dicen, no, nosotros no vimos que tuvieran armas, entonces los dejamos seguir. Obviamente, ese no era el procedimiento, pues obviamente a mí me generó mucha más angustia”.
Tras lo ocurrido, decidió acudir a instancias judiciales para dejar constancia del caso. “Decidimos ir a la SIJÍN, colocar el asunto, se comenzó a trabajar, he contado con el apoyo de las autoridades, la Fiscalía, la Policía del Estado”.
Por su parte, el Colegio de Abogados Panelistas de Colombia emitió un comunicado en el que rechazó de manera categórica lo ocurrido y alertó sobre la gravedad de este tipo de ataques, solicitando a las autoridades adelantar una investigación rigurosa que permita esclarecer los hechos y dar con los responsables.
El caso ha generado preocupación sobre las garantías de seguridad para quienes ejercen la defensa penal en el país, mientras avanzan las indagaciones para determinar lo sucedido y establecer responsabilidades.


