Un análisis presentado por Zandra López, vocera del Comité Intergremial Unidos por el Atlántico, expone los efectos del incremento del salario mínimo en el sector productivo de Barranquilla. Aunque reconoce la importancia de mejorar los ingresos, advirtió que el alza ha generado una presión considerable sobre las micro, pequeñas y medianas empresas, especialmente en comercio y servicios.
Según detalló, entre los principales impactos se encuentran la reducción en la generación de empleo formal, el crecimiento del comercio informal y una desaceleración en la contratación, marcada por mayor cautela de los empleadores. A esto se suma, dijo, una disminución en la vinculación de aprendices del SENA, ya que muchas empresas optan por pagar la monetización ante el aumento de costos.
López también advirtió sobre una tendencia creciente hacia la informalidad laboral, lo que limita el acceso a la seguridad social y afecta la sostenibilidad del sistema económico. En ese contexto, señaló que las expectativas empresariales apuntan a un crecimiento moderado del empleo, condicionado a medidas que alivien la carga sobre las empresas.
Finalmente, enfatizó que el reto no es solo aumentar salarios, sino garantizar empleo sostenible y formal. “Incrementos desproporcionados sin respaldo en productividad terminan afectando el empleo formal, debilitando las mipymes y acelerando la informalidad”, afirmó.
Por su parte, en el mismo espacio, Gabriel Navarro, director ejecutivo de la Asocentro, alertó sobre el crecimiento de la informalidad en el centro de Barranquilla, un fenómeno que, según dijo, se ha intensificado en el último año.
De acuerdo con Navarro, estudios del gremio evidencian un incremento de entre el 30% y 35% en las ventas informales, especialmente ambulantes, frente al año anterior. Esta situación, explicó, se hace más evidente en horas pico, cuando sectores como la carrera 43 se ven copados por vendedores informales.
El dirigente gremial aseguró que este panorama representa una problemática estructural que impacta tanto el orden del espacio público como las ventas del comercio formal. “Después del mediodía hasta la tarde, el centro se encuentra inundado de vendedores informales”, señaló.
Finalmente, indicó que, aunque han sostenido mesas de trabajo con la administración distrital para buscar soluciones, los avances han sido limitados, especialmente en procesos de reubicación que siguen pendientes desde 2024. A pesar de ello, destacó que los comerciantes han implementado estrategias para mitigar el impacto económico.


