En una noche cargada de emociones, goles y contrastes, el Junior de Barranquilla venció 4-3 al Deportivo Pasto en el estadio Metropolitano, en un duelo que, al mejor estilo de los grandes enfrentamientos europeos como los del PSG y Bayern Múnich, ofreció espectáculo de principio a fin. El equipo tiburón, necesitado de una victoria para pelear el segundo lugar de la tabla —precisamente ante su rival directo—, terminó sacando adelante un compromiso que por momentos se le hizo cuesta arriba.
El arranque fue completamente favorable para el conjunto visitante. Desde el minuto 17, Mayer Gil abrió el marcador tras aprovechar un Junior desconectado, sin ideas en ataque y con serios problemas en defensa. La anotación también dejó dudas en el guardameta Jefferson Martínez, quien asumió la titularidad en lugar de Mauro Silveira en medio de una rotación de nómina. Durante la primera mitad, Pasto dominó con autoridad, mientras que el equipo barranquillero fue un espectador más: sin remates claros y sin respuestas colectivas.
Para el segundo tiempo, la historia cambió radicalmente. Los ajustes desde el banco fueron determinantes. El ingreso de jugadores como Teófilo Gutiérrez, Guillermo Paiva y Joel Cantillo le dio otra cara al equipo: más orden, mayor claridad en el último tercio y una actitud completamente distinta. Junior comenzó a encontrar los espacios y, aunque el Pasto siguió golpeando en ataque, el local respondió con contundencia.
Uno de los momentos más destacados fue el regreso al gol de Guillermo Paiva, quien no anotaba desde los cuadrangulares finales del año pasado ante Atlético Nacional, torneo en el que Junior se consagró campeón. A su vez, Luis Muriel volvió a demostrar por qué es el fichaje estrella del semestre al marcar un doblete que lo deja con 11 goles en la temporada. Joel Cantillo, otro de los que ingresó en la segunda mitad, también se reportó en el marcador y fue clave en la remontada.
Pese a la victoria, no todo fue positivo para el equipo rojiblanco. La defensa volvió a mostrar fragilidad y el rendimiento del arquero dejó inquietudes, aspectos que deberán corregirse de cara a la fase definitiva del campeonato.
Con este resultado, Junior no solo se queda con un triunfo vital, sino que también define su camino en las eliminatorias: enfrentará a Once Caldas en los cuartos de final. Ahora, el reto será ajustar las líneas, fortalecer la zona defensiva y recuperar la solidez que caracteriza al equipo en instancias decisivas. Porque si algo ha demostrado el conjunto tiburón en el pasado, es que en finales suele sacar su mejor versión.


