#DesdeElAlma Mayo 10 de 2026
El Nilo no era un dibujo. Era ancho, profundo, impredecible. Sus aguas oscuras arrastraban corriente, animales, lodo y peligro.
A ese río llegó una madre. En silencio. No podía ser descubierta. En sus brazos llevaba a su hijo, el mismo que había sentido crecer dentro de ella y protegido en silencio mientras afuera ya lo buscaban para matarlo. Sus manos temblaban, pero su fe no. Colocó la canasta sobre el agua. La soltó despacio, como quien sabe que en ese gesto se le va la vida entera.
El río hizo lo suyo: la corriente la tomó, y comenzó a alejarlo. Que momento tan desgarrador.
Parir no es solo dar vida. Parir también es entender que aquello que fue formado en tus entrañas no te pertenece para siempre, solo te fue confiado por un tiempo.
Jocabed, la madre de Moisés, no tenía garantías. Solo tenía fe. Fe para creer que ese mismo río que podía ahogar a su hijo, sería también el camino por donde Dios cumpliría Su propósito.
Quizás ahí habita una de las expresiones más profundas del amor: entregar, aun cuando duele. Confiar, aun cuando no entiendes.
Así como Jocabed enfrentó un río caudaloso, es posible que hoy tú también estés enfrentando el tuyo: un río de incertidumbre, de angustia, de enfermedad, de decisiones difíciles o noches sin respuestas.
Hace unas horas, mientras escribía esta columna en un aeropuerto, una adolescente cargando un bebé se acercó a pedirme ayuda. Venía herida por una historia dolorosa que me rompió el alma. Compartimos un momento de oración, y mientras la escuchaba, entendí algo profundamente: hay madres que siguen llegando al borde de un río, cargando miedo, incertidumbre y dolor en sus brazos.
Hoy es un buen día para recordar esto a ti Mamá: Dios sigue contigo, como Poderoso gigante.
Jocabed entregó a su hijo al río Nilo. Tú puedes entregar a los tuyos al río de agua viva que es Cristo Jesús.
Hay corrientes que arrastran, pero también hay corrientes que sostienen. Y el río del Señor no conduce a muerte, sino a propósito.
Hoy, en el Día de la Madre, no celebramos solo a quienes parieron, también celebramos a tantas mujeres que, sin haber dado a luz, nos han amado como madres, nos han cuidado como madres y han sostenido vidas con amor maternal.Mujeres que han sabido soltar, confiar y amar, incluso cuando duele.
Cuando una madre suelta con fe, Dios recoge con propósito.
Lo que una madre entrega con lágrimas, Dios lo devuelve con destino.
El río no ahogó a Moisés, pero si lo condujo a su propósito.
FELIZ DÍA DE LAS MADRES! Y Bendiciones #DesdeElAlma


