Sorpresas, decepciones y pena sudamericana. Ese podría ser el resumen perfecto de los primeros días del Mundial, un torneo que hasta ahora ha dejado resultados inesperados y varias actuaciones por debajo de lo que se esperaba de algunas selecciones favoritas.
La mayor decepción ha llegado desde Sudamérica. Sin contar a Argentina y Colombia, que aún no debutan, los representantes de la Conmebol no han tenido el arranque esperado. Paraguay fue ampliamente superado por Estados Unidos y cayó 4-1 en un partido donde mostró muy poco. Ecuador, que llegaba con buenas sensaciones tras su destacada campaña en las eliminatorias, terminó perdiendo 1-0 frente a Costa de Marfil pese a generar algunas opciones. Uruguay tampoco pudo cumplir con los pronósticos y apenas empató ante Arabia Saudita, una selección que parece haberse acostumbrado a sorprender a los equipos sudamericanos en los Mundiales.
Pero si hubo una selección que aprovechó su oportunidad para llamar la atención fue Estados Unidos. El conjunto norteamericano firmó una de las actuaciones más convincentes de la primera fecha, liderado por figuras como Christian Pulisic y respaldado por un funcionamiento colectivo que dejó muy buenas sensaciones.
También hay que poner la lupa sobre Asia. Japón demostró personalidad al igualar 2-2 frente a Países Bajos, jugando de tú a tú ante una de las selecciones más respetadas del fútbol mundial. Corea del Sur, por su parte, remontó ante Chequia y confirmó que puede convertirse en uno de los equipos revelación del torneo.
Otra sorpresa llegó con España, que no pudo pasar del empate frente a Cabo Verde, en una muestra más de que las diferencias entre selecciones parecen haberse reducido en este Mundial.
De hecho, los empates han sido protagonistas. El 1-1 se ha convertido en el resultado más repetido del campeonato hasta ahora, reflejando un torneo mucho más parejo de lo que muchos imaginaban. Los equipos llamados pequeños están compitiendo sin complejos, mientras que varios de los favoritos todavía están en deuda. El Mundial apenas comienza, pero ya dejó claro que aquí nadie tiene garantizado el triunfo.


