El fuerte terremoto de magnitud 7,5 que golpeó a Venezuela este miércoles, precedido apenas segundos antes por otro sismo de magnitud 7,2, volvió a poner en evidencia la alta actividad sísmica del país. Los movimientos telúricos, que se sintieron en gran parte del territorio venezolano e incluso en Colombia, dejaron daños estructurales, obligaron a declarar el estado de emergencia y generaron más de 20 réplicas durante las horas posteriores al evento.
Aunque la magnitud de los terremotos sorprendió a millones de personas, especialistas recuerdan que Venezuela se encuentra ubicada en una de las zonas tectónicas más activas de la región. Según la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), el país está inmerso en un complejo contexto geodinámico derivado de la interacción entre las placas tectónicas Caribe y Suramericana.
De acuerdo con la entidad, el desplazamiento de la placa Caribe hacia el este con respecto a la placa Suramericana genera una importante acumulación de esfuerzos geológicos que, al liberarse, producen terremotos de diversa intensidad. Esta interacción convierte a Venezuela en un territorio con una amenaza sísmica permanente.
El contacto entre ambas placas ocurre a lo largo de una franja de aproximadamente 100 kilómetros de ancho, donde se encuentran tres importantes sistemas de fallas geológicas. Se trata de la falla de Boconó, ubicada en la región andina; la falla de San Sebastián, que atraviesa parte de la Cordillera de la Costa; y la falla de El Pilar, localizada en la Serranía del Interior.
Precisamente, la actividad de estas estructuras tectónicas es la responsable de gran parte de los movimientos sísmicos registrados históricamente en el país. Cuando la energía acumulada en las fallas se libera de manera repentina, se producen terremotos que pueden sentirse a cientos de kilómetros de distancia, como ocurrió con el evento registrado este miércoles.
Tras el fuerte movimiento telúrico, las autoridades venezolanas advirtieron además sobre la posibilidad de nuevas réplicas, un fenómeno considerado normal después de un sismo de gran magnitud. Para las nueve de la noche del miércoles, la presidenta interina, Delcy Rodríguez, informó que ya se habían contabilizado al menos 20 réplicas, varias de ellas perceptibles en distintas zonas de Colombia.
Funvisis también ha señalado que cerca del 80 % de la población venezolana habita en áreas catalogadas como de alta amenaza sísmica. La concentración de ciudades, infraestructura crítica y actividades económicas en estas regiones incrementa la vulnerabilidad frente a terremotos de gran magnitud, especialmente cuando se trata de eventos superficiales como el ocurrido esta semana.
Por esa razón, los organismos especializados insisten en la importancia de fortalecer las medidas de prevención, la planificación urbana y la cultura de gestión del riesgo, en un país donde los terremotos forman parte de una realidad geológica constante.


