El rector de la Universidad del Atlántico, Leyton Barrios, quien recientemente retomó el cargo, habló en exclusiva con Extra Noticias sobre los principales retos que encontró tras revisar la situación financiera de la institución y planteó una estrategia para fortalecer sus ingresos durante los próximos cuatro años.
Barrios señaló que una de las principales debilidades identificadas es la alta dependencia que tiene la Universidad del Atlántico de los recursos provenientes del Gobierno nacional. Según explicó, cerca del 90 % del presupuesto de la institución depende actualmente de los aportes de la Nación, una situación que, a su juicio, limita la capacidad de la universidad para generar recursos propios y avanzar con mayor autonomía.
En ese sentido, el rector puso como referencia a instituciones como la Universidad Nacional, la Universidad de Antioquia y la Universidad del Valle, que, según manifestó, han logrado desarrollar servicios adicionales puestos a disposición de la comunidad y que les permiten obtener ingresos para fortalecer sus procesos académicos y de investigación. “Evidenciamos una debilidad, la cual es que la universidad sobrevive de los aportes de la nación en un 90%”, afirmó Barrios en diálogo con Extra Noticias.
La apuesta de la nueva administración, de acuerdo con el rector, será ampliar la oferta de servicios que la Universidad del Atlántico pueda prestar a la sociedad y convertir esas actividades en una fuente adicional de ingresos. El objetivo será que la institución no dependa exclusivamente de las transferencias nacionales y pueda destinar mayores recursos propios a proyectos de investigación, formación e infraestructura académica.
Barrios aseguró que la meta para los próximos cuatro años es alcanzar ingresos superiores a los 200 mil millones de pesos anuales, con el propósito de realizar inversiones que permitan fortalecer a la institución y consolidarla como un referente educativo. “No depender exclusivamente de los recursos provenientes de la nación”, señaló el rector, quien aseguró que esta estrategia busca alcanzar una “verdadera autonomía” y convertir a la Universidad del Atlántico en el “epicentro educativo de toda la región Caribe”.


