El empresario colombiano y antiguo aliado de Nicolás Maduro aceptó un cargo ante una corte federal de Miami. Como parte del acuerdo con la Fiscalía, deberá entregar 195 millones de dólares y cooperar con las investigaciones.
El empresario colombiano Alex Saab se declaró culpable este martes ante una corte federal de Miami de un cargo de lavado de dinero relacionado con una trama de corrupción que involucró contratos del Gobierno venezolano. El cambio de su declaración representa un giro en el proceso judicial que enfrentaba en Estados Unidos y evita que el caso avance al juicio con jurado que estaba previsto para noviembre.
La audiencia se realizó ante la jueza federal Kathleen M. Williams, después de que Saab inicialmente se declarara no culpable de los cargos en julio pasado. Con su nueva declaración, el empresario aceptó responsabilidad penal por una de las conductas investigadas por las autoridades estadounidenses.
Como parte del acuerdo alcanzado con la Fiscalía, Saab aceptó entregar al Gobierno de Estados Unidos 195 millones de dólares, correspondientes a ganancias que las autoridades consideran producto de las operaciones ilícitas. Además, se comprometió a colaborar con investigaciones federales que permanecen abiertas.
La acusación estadounidense sostiene que Saab participó en una estructura que utilizó empresas ficticias, documentos falsificados y operaciones financieras para obtener contratos del Gobierno venezolano relacionados con la importación de alimentos. La investigación también ha señalado movimientos vinculados con la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Uno de los ejes de la investigación está relacionado con el programa CLAP, creado por el Gobierno venezolano para distribuir alimentos subsidiados a la población. Según los fiscales estadounidenses, Saab y sus asociados habrían utilizado compañías y mecanismos financieros para desviar recursos provenientes de esos contratos y posteriormente mover parte del dinero a través del sistema financiero estadounidense.
La declaración también adquiere relevancia por la estrecha relación que Saab mantuvo durante años con Nicolás Maduro. Las autoridades estadounidenses lo habían señalado como uno de los principales operadores financieros del entonces Gobierno venezolano. Ahora, su compromiso de cooperación abre la posibilidad de que entregue información a los investigadores sobre otras personas y operaciones vinculadas con el caso.
El proceso judicial contra Saab tiene además una historia previa. El empresario fue detenido en Cabo Verde en 2020 y posteriormente extraditado a Estados Unidos. En 2023 recuperó su libertad como parte de un intercambio de prisioneros acordado durante el Gobierno de Joe Biden y regresó a Venezuela, donde posteriormente ocupó el cargo de ministro de Industrias y Producción Nacional.
Sin embargo, Saab volvió a quedar bajo custodia estadounidense después de ser deportado desde Venezuela en mayo de 2026. Su retorno permitió reactivar una investigación que, según las autoridades estadounidenses, involucraba hechos que no estaban cubiertos por el indulto concedido en 2023.
Con la declaración de culpabilidad, el caso entra ahora en una nueva etapa. Además de enfrentar las consecuencias penales correspondientes, Saab queda comprometido a colaborar con las autoridades estadounidenses, un elemento que podría tener repercusiones en otras investigaciones relacionadas con la corrupción y el manejo de recursos durante el Gobierno de Nicolás Maduro.


