En entrevista con ExtraNoticias, Fiorella Santini delegada del Instituto de Evidencia Educativa, conversó acerca de los resultados de la evaluación, y cómo estos muestran muestran que casi seis de cada diez estudiantes de 15 años de América Latina y el Caribe no alcanzan el nivel mínimo de lectura.
Los resultados de las pruebas PISA 2025 vuelven a poner sobre la mesa una pregunta que va mucho más allá de saber qué país ocupa un determinado lugar en el listado internacional: ¿qué están aprendiendo realmente los estudiantes latinoamericanos y qué tan preparados están para desenvolverse en una sociedad cada vez más compleja y tecnológica?
La respuesta que dejan los datos no es alentadora. En los 13 países de América Latina y el Caribe que participaron en la medición, casi seis de cada diez estudiantes de 15 años se encuentran por debajo del Nivel 2 de lectura, considerado por PISA como el umbral mínimo de competencia. El promedio simple de la región fue de 389 puntos, frente a 461 puntos del promedio de la OCDE.
El problema, además, no parece corresponder exclusivamente a un país o a un sistema educativo. De los 12 países latinoamericanos con resultados comparables entre 2022 y 2025, ninguno registró una mejora estadísticamente significativa en lectura. Diez obtuvieron puntajes inferiores a los de la medición anterior, aunque solo algunas de esas variaciones permiten afirmar estadísticamente que hubo un deterioro.
Fiorella Santini, analista de datos del Instituto de Evidencia Educativa y coautora del análisis regional sobre lectura de PISA 2025, plantea precisamente la necesidad de mirar los resultados más allá de las posiciones que ocupan los países. En su análisis, advierte que “el desafío es regional, no de uno o dos países” y que, entre los países con información comparable, ninguno mejoró significativamente frente a 2022.
La lectura también permite observar una segunda dimensión: la desigualdad. El estudio del Instituto de Evidencia Educativa encontró que, en promedio, cerca del 75% de los estudiantes pertenecientes al 25% socioeconómicamente más desfavorecido se encuentra por debajo del Nivel 2 de lectura, mientras que entre el 25% más favorecido la proporción es cercana al 38%. La brecha promedio entre ambos grupos alcanza 78 puntos.
Aquí aparece uno de los datos más interesantes de PISA 2025: en siete de los once países latinoamericanos con información socioeconómica comparable, la distancia entre los estudiantes más favorecidos y los menos favorecidos se redujo. Pero eso no significa necesariamente que haya aumentado la equidad. En varios casos, la brecha disminuyó porque los estudiantes de mayores condiciones socioeconómicas también perdieron desempeño.
“Una brecha que se achica no necesariamente representa un avance en equidad”, explicó Santini al analizar estos resultados. La advertencia es particularmente relevante porque obliga a distinguir entre una reducción de las diferencias y una verdadera mejora de los aprendizajes de quienes parten de las condiciones más desfavorables.
Colombia: el problema no está solo en el ranking
En Colombia, PISA 2025 dejó resultados mixtos. Los estudiantes obtuvieron 381 puntos en matemáticas, 399 en lectura y 414 en ciencias. Frente al promedio de la OCDE, 463, 461 y 482 puntos, respectivamente, las diferencias son de 82 puntos en matemáticas, 62 en lectura y 68 en ciencias.
En términos de competencias mínimas, solo el 29% de los estudiantes colombianos alcanzó al menos el Nivel 2 en matemáticas, frente al 65% del promedio OCDE. En lectura lo hizo el 46%, frente al 69% de la organización, mientras que en ciencias llegó al 50%, frente al 74% de la OCDE.
Es decir, el dato que debería generar mayor discusión no es tanto el puesto que ocupa Colombia frente a sus vecinos, sino la cantidad de jóvenes que llegan a los 15 años sin haber consolidado competencias fundamentales.
En matemáticas, aproximadamente siete de cada diez estudiantes colombianos no alcanzaron el nivel mínimo. En lectura, más de la mitad quedó por debajo de ese umbral. Ciencias constituye la excepción relativa: el país pasó de 411 puntos en 2022 a 414 en 2025.
Sin embargo, hay un matiz importante. Las diferencias de Colombia entre 2022 y 2025 —una caída de 10 puntos en lectura y de 2 en matemáticas, y un aumento de 3 en ciencias— no fueron estadísticamente significativas. Por eso, más que hablar de un desplome reciente, los resultados permiten hablar de estancamiento frente a la medición anterior y de una pérdida más clara cuando se compara con años anteriores.
La perspectiva histórica resulta reveladora. Colombia alcanzó en 2015 sus mejores resultados recientes en lectura, con 425 puntos, mientras que en 2025 obtuvo 399. En matemáticas pasó de 390 a 381 y en ciencias de 416 a 414. La lectura aparece así como una de las áreas donde el país ha perdido más terreno en la última década.


