He leído en sicología sobre complejos de inferioridad y de superioridad; pero atrevidamente de mi parte, las expresiones y comportamientos inmodestos de algunos individuos los prefiero llamar “complejos de sapiencia “.
Que vaina con el orgullo y la prepotencia, que hacen que muchas personas aparentemente bien estudiadas, colmen a otras la paciencia.
Es que, hasta fastidian con sus excesos de aparentes conocimientos, reflejados en complejos de suficiente inteligencia.
Pienso que el presidente Petro tal vez sea una persona, por predisposición natural, con nobles ideales; pero en la medida que se ha ido untando de influenciadores de otros lares, su nobleza particular como que se ha ido extraviando, y pareciera utilizarla para satisfacer pretensiones ajenas o particulares.
Tiene un carisma caudillista como muy pocos en estos tiempos se puedan encontrar, que si sus capacidades solo las utilizara para resolver preferencialmente las necesidades del pueblo colombiano en general, pasaría a la historia con una inmaculada imagen, como otro sin igual.
Pero sus pensamientos, alineados con ideales populistas externos y compromisos con grupos delincuenciales internos, está dejando su imagen deteriorar, haciendo que, muchos de sus seguidores, por sus contradictorias e incoherentes justificaciones, de él ya estén empezando a dudar, o desconfiar.
Es que sus consignas humanitarias de “potencia de vida”y “combate a la corrupción” están dejando mucho que desear, al exponer al pueblo ante una delincuencia armada, e instituciones sin suficiente autoridad, como también permitir en cargos claves a corruptos, que sí saben como del pueblo se pueden burlar.
Por supuesto que estoy de acuerdo, cuando ha dicho que tradicionalmente en nuestro país los presidentes nunca han tenido suficiente poder para gobernar, porque es en el congreso donde crean las leyes, los que allí sentados, a pupitrazos defienden sus intereses en particular.
Lo curioso y paradójico es que, Petro ha incluido en su pacto histórico algunos elementos desprestigiados, que son los que supuestamente conocen las artimañas para depredar las cosas ajenas, y del estado.
A menos que él piense como los que dicen:
” a los enemigos es mejor tenerlos cerca, para ver oportunamente cuando se quieran volar la cerca”.
Pero si duerme con ellos y los envalentona de poder, a todos nos terminarán por violentar y joder.
Otra cosa contraproducente que el presidente ha realizado, es nombrar en su gabinete algunos
ministros, que si bien académicamente puedan estar preparados, no tienen la suficiente experiencia para administrar los asuntos socioeconómicos más importantes del estado.
De culturas ancestrales se ha admirado, que para los asuntos más delicados, los ancianos sabios de los pueblos eran consultados, y sus mejores consejos eran acatados.
La sabiduría se adquiere por la combinación de conocimientos y experiencias que se acumulan con el transcurso de la vida en el tiempo; luego sería sano, por respeto a la edad y dignidad de los gobernantes pasados; consultar sobre su real desempeño, para no llover sobre lo mojado, ni perder el esfuerzo de las cosas buenas que democráticamente también se hayan logrado.
Por supuesto que la dinámica de los nuevos tiempos exigen a los administradores algunas competencias de orden técnico, que tal vez no tengan los los adultos mayores, por lo que, los jóvenes también tienen el derecho de optar a
esos cargos superiores; donde primero, acompañando como asistente a un viejo sabio deben empezar, hasta un razonable período de tiempo completar, y entonces sí con lujo de competencia poderlo reemplazar.
Del congreso también bastante se ha criticado, que no todos los que allí han llegado, y que con jugosos sueldos se han acomodado, para prontamente de una suculenta pensión quedar disfrutando, no hayan sido los mejores preparados; por lo que se hace necesario establecer un perfil de competencias para los nuevos interesados, y no tener que pagarles asesores que les hagan su trabajo.
En resumen creo que el presidente tiene buenas ideas, pero está mal acompañado, y que debe procurar gobernar para todos los colombianos, atendiendo también las observaciones de los expertos en la otra mitad del pueblo, que por él no haya votado.
Como adulto mayor, que también pudiera resultar afectado, por las decisiones que el presidente Petro haya tomado, le recomiendo que revise bien sus actitudes, y se deje guiar por los que realmente de cada especialidad sean más experimentados.
Recordarle que, en el caso de las pensiones de los jubilados, éstas legalmente no pueden ser consideradas como ingresos; porque son el producto del ahorro de trabajadores que de conformidad legal, durante el tiempo y la edad establecidos lo han aportado, constituyendo un derecho que nos hemos ganado, y que antes por el contrario, debe ser mejorado y asegurado.
Ahorita el color ideal es el verde, que representa la salud medioambiental que, por supuesto debemos procurar; pero verde también es el color de la divisa fruto del árbol de la prosperidad, que también es necesario para en la economía negociar, por lo que hay que dejarlo que por su propio peso, la rama lo deje bajar;
para después no justificarse como la zorra, saltando en varios intentos y decir al final:
” Es que la uvas estaban verdes”, y no era conveniente arrancar.
El compromiso para salvar el planta es global, y Colombia es de los países con menos impacto ambiental, por lo que no debe sacrificar de un solo golpe sus extracciones mineras que son el mayor soporte de la economía nacional, cuyos planes están espantado las inversiones y la fuga de dólares, que por efecto de la demanda, no sabemos hasta dónde su precio pueda escalar y la situación del país empeorar.
El presidente es muy inteligente, pero debe entender, que todas no se las puede saber; y que tantos cambios simultaneos, son desfavorables y que pueden terminar aumentando el desempleo, y disminuyendo la canasta familiar, si el gobierno no corrige su terquedad.
Ojalá yo esté equivocado, para que el cambio expres como remedio tan cacareado, no vaya a ser peor que la enfermedad social.
Por
José R.Múnera N.
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