“Agradecida con Dios por el triunfo de mi hija en la selección femenina Sub 17” fue lo primero que dijo Sandra Espitaleta, madre de la jugadora cartagenera Mary José Álvarez.
La mujer que practicó softbol durante varios años, indicó que su hija descubrió el amor por el fútbol desde los cuatro años de edad y desde entonces ha tenido el apoyo de su familia. “En el momento que ella me dijo que le gustaba el fútbol, me dediqué a apoyarla”, dijo.
“Le gustaba jugar en las canchas del barrio Veinte de Julio donde vivimos o en las canchas de barrio” señaló la madre de la jugadora a la vez que indicó que, gracias al ejemplo de su hija, muchas niñas de 9 años de edad en adelante están practicando el deporte. “Nos faltaba un poco de apoyo, pero yo creo que con lo que han conseguido las jugadoras del Sub 17 se va a valorar y se va a realizar un esfuerzo gubernamental mayor”, indicó.
Hay que resaltar que en las calles del barrio 20 de Julio, al suroriente de Cartagena, donde Mary José Álvarez descubrió su amor por el fútbol, el orgullo y la felicidad se pasean de un lado a otro en los rostros de quienes vieron crecer a la defensa central de la Selección Colombia Sub17.
Y no es para menos, la joven cartagenera hizo historia con sus compañeras de equipo al obtener el subcampeonato del torneo.
Sandra Espitaleta, la orgullosa madre, relató los momentos de tensión que vivió junto a su familia cada juego.
“No hay palabras, cada momento, cada atajada, cada pateada, fueron muy tensionantes, pero estábamos seguros y confiados porque sabíamos que todas ellas estaban ahí para grandes cosas”, dijo con voz entrecortada la mujer, que en moto o bajo el inclemente sol recorría Cartagena para acompañar a su hija a cumplir sus sueños.
Para Sandra este es el inicio de grandes cosas, no solo para cada una de las jugadoras clasificadas, sino también para todo el fútbol femenino colombiano.
“Las niñas están haciendo historia, esto es grande para todo un país, para que crean en ellas, en el fútbol femenino, porque hay gran potencial en Bolívar y en todos los departamentos. Esto es una motivación para todas ellas”, afirmó.
“Ella siempre fue como líder, le gustaba y yo la dejaba porque a mí me gusta mucho apoyar el deporte. No le vi objeción porque fuera niña, porque sí los hombres pueden porque no vamos a poder nosotras, así que decidí apoyar a mi hija al 100 por ciento”, agregó.
Convencida del talento de su hija, Sandra inscribió a Mary José en Bechara Fútbol Club, una escuela mixta que le permitió mostrar el talante deportivo ante jugadores de categorías mayores a la de ella. Su talento le permitió pasar a La Villa Fútbol Club con la profesora Sandra Marcela Narváez, donde luego saltó a Antioquia.
“Esos fueron sus primeros pasos, este señor confío en ella y la tiraba a jugar con niños mucho mayores que ella, luego va a un Baby Fútbol en Montería, donde la llevan de refuerzo del equipo La Villa Fútbol Club, donde se termina quedando, y que fue el que le permitió llegar a Club Formas Intimas de Medellín”, relató la orgullosa madre.
Entregó la cinta
Mary José Álvarez fue una de las mejores jugadoras del seleccionado durante el Mundial en India y habló de lo que significó este subcampeonato y su relación con la segunda mejor jugadora del mundo.
“Es un orgullo para mí estar acá sentada y haber representado a mi país. Donde me pusieran yo siempre respondí y es dar el 200 por ciento, me sentí cómoda en las posiciones que jugué”, dijo Mary José Álvarez.
Igualmente, Álvarez dio a conocer que ella le cedió la cinta de capitana a Linda Caicedo, al ver que de a poco se convirtió en una referente para el fútbol femenino colombiano, por lo que le dio ese premio como respaldo de compañerismo.


