Carmen Alicia Algarín está orgullosa de su padre Manuel Patrocinio Algarín Palma, considerado el poeta más longevo del mundo. Y ese orgullo se manifiesta en cada frase que expresa acerca de su progenitor.
“Es un excelente bailarín, tiene una memoria prodigiosa, es un hombre muy alegre, le encanta leer y lo vienen a visitar porque todos en Baranoa, municipio donde nació, lo admiran mucho”, son algunas de esas frases que a corazón henchido le sale a la mujer que lo cuida con esmero todos los días.
Y no es para menos. La vida de Manuel Patrocinio es un ejemplo a seguir sobre todo porque solo estudió hasta cuarto de primaria a los dieciocho años, pero tiene una formación humanística que pocos pueden enorgullecerse gracias al amor a la lectura.
“Él está bien, es muy saludable. No toma ningún tipo de medicamentos. Su memoria inmediata le falla un poco, pero sostiene una conversación con lo que más le apasiona que es la poesía y que las declama. También habla de política porque es liberal rojo colorado como dice él”, afirma Carmen Alicia.
La mujer contó cómo le festejaron los 105 años a su padre el pasado 13 de noviembre. “La pasó muy bien. Estuvo muy contento porque tenía un tiempo que no veía a unos sobrinos muy queridos para él que vinieron a saludarlo. Además, unos amigos de Baranoa lo sorprendieron con un grupo de millo y un trompetista. Pasó su cumpleaños rodeado del amor de sus hijos, nietos y bisnietos y bailó porque le encanta”, dijo Carmen.
Manuel Patrocinio Algarín Palma, quien nació un 13 de noviembre de 1917, le ha compuesto poesía a la naturaleza, al amor, a la vida, algunas de contenido social, elabora acrósticos, es amante de la rima y es un excelente declamador.
“Él siempre ha sido un hombre muy vital. Se levanta, va al baño y se vuelve a acostar. Toma café tinto con bollo que le encanta igual que un café con leche. También le gusta mucho las sopas y el arroz de camarón y de lisa. No acostumbra a beber, pero el día de su cumpleaños tomó whisky y se dirigió a los asistentes agradeciendo su presencia con voz clara y fuerte”.
A su casa, ubicada en el barrio Piñique, llegan propios y foráneos en busca de maravillarse con la elocuencia de Patrocinio, una institución viviente que guarda secretos de su tierra baranoera.
En su obra poética prima el estilo romántico y contrario al popular refrán, Patrocinio es profeta en su tierra. Le ha escrito a Baranoa, a los campesinos, al amor, al dolor y un sinfín de temas que ha querido abordar desde su prosa.
Su primer libro, titulado Hojas de otoño, logró publicarlo a los 77 años, con el respaldo de la Gobernación del Atlántico. Luego, de manera independiente, imprimió Luces de mi ocaso y Manantial de Acrósticos.
Desde entonces, comenzó a ganar renombre en su pueblo y el grupo de lectores comenzó a crecer.
El poeta ha sido testigo de dos Guerras Mundiales, dos pandemias, la Masacre de las Bananeras, entre otros hechos históricos.
Como si fuese poco, este hombre de pelo canoso y voz pausada es el autor del himno de su municipio y su plaza principal lleva su nombre como una forma de homenaje en vida.
A su edad ‘Don Patro’ ha recibido un sinnúmero de reconocimientos, entre los cuales se destaca la condecoración de ‘Caballero de la República’ que le hizo el Senado al cumplir 100 años y también un reconocimiento del Concejo de Barranquilla.
“Para la familia, mi padre es un ser humano maravilloso, es amoroso, responsable, romántico, pero sobre todo humanista, está cargado de valores y principios. Para los baranoeros se ha constituido en un gran referente que ha ido trascendiendo generaciones, en la actualidad vienen niños y jóvenes a tomar notas de su biografía”, expresa su hija Carmen Alicia.


