Mi experiencia como operador de plantas petroquímicas me ha puesto a pensar que, tal vez el mismo hombre como ser más perfecto de la naturaleza, haya sido el referente a copiar e imitar, en los diferentes procesos industriales, que como máquinas, se le ha ocurrido inventar.
Es asombroso ver en una sola planta como la de Ciclohexanona, inmensas tuberías a manera de sistema circulatorio, compresores de aire como sistema respiratorio, sistema de neutralización de ácidos y hasta de purificación de fluidos, centros generadores de energía, representando el sistema nervioso, ordenadores con sistemas electrónicos y magnéticos como cerebro con toda la información, y hasta un sistema digestivo para solo aprovechar lo de interés y desechar los residuos indeseables, entre otras cosas más.
El sentimiento y el alma lo poníamos los trabajadores que la teníamos que operar.
Por lo anterior, y sin conocer realmente el contenido de un interesante curso ofertado, para tal vez, de mejor manera enseñar a “dejar fluir el amor”, mi atrevido argumento metafórico se me ocurrió fijar, imaginándolo en el sistema operativo de un proceso químico particular.
Ahogándome en el inmenso mar de mis ilusiones, depronto me impulso desde el fondo de mi alma y emerjo a la superficie de las emociones, para decir a una persona querida:
” Maye mía, por ti vivo;…aún bombea amor mi corazón, y soplan aire mis pulmones, todavía”.
Por supuesto que el amor hay que dejarlo fluir, y no permitir que nada lo pueda destruir, por lo que debe conducirse con sentimientos puros en circuitos cerrados, no bloqueados; pero con vías de retorno, por donde por esencia pueda ser recirculado y valorado.
El corazón bloqueado, por recalentamiento puede cavitar y dejar de bombear, o por
sobrepresión en la descarga, fugas en sus bridas se pueden presentar; hasta su energía se puede disparar, y la bomba terminar de parar.
La bomba no puede entregar más de lo que el corazón en la succión pueda captar; entonces la capacidad del amor a transportar, solo en esa medida se podrá entregar.
Luego no es culpa del corazón. Es culpa de la razón que, por falta de energía cayó en monotonía, dejando de bombear el amor que le entregaría; y el medio receptor tal vez su flujo le restringiría, porque ya no lo quería.
Así me imagino el sistema operativo en el proceso del amor, querida Maye mía.
Pero si el flujo se quiere rescatar, nuevamente la bomba habría que arrancar, revisando antes si la energía está disponible, para la misma potencia suministrar, por lo que al motor antes hay que meguear, para medir la resistencia de su cableado y embobinado; porque, si por mucho
tiempo ha estado apagado; entonces hay que calentar.
Cuando el proceso se ha estabilizado, es cuando con mucho tacto puede ser automatizado y quedar normalizado; pero sin dejar de ser observado. Hay que seguir chequeando el flujo, la temperatura, la presión y los niveles del amor almacenado, para si es necesario, volver a ser manipulado.
Así pienso que deben ser las cosas del amor, que los operadores románticamente involucrados deben haber considerado, para mantener un buen proceso amoroso y sano, aunque por predisposición superior su tiempo sea indeterminado.
Que éstas navidades sean el producto del amor con esmero procesado, y que con buen valor afectivo, el esfuerzo dedicado sea recompensado.
Feliz Navidad y Próspero año nuevo!
Por
José R.Múnera N.


