El presidente ejecutivo de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, Acodres, Guillermo Henrique Gómez París, expresó una enorme preocupación por los efectos que pueda tener la reforma laboral en el mencionado sector.
“No es cierto que el sector sea precarizador del trabajo”, dijo. La precarización laboral se concibe como la tendencia hacia una mayor inestabilidad del empleo, el acceso cada vez más restringido a la seguridad social y la persistencia de salarios bajos.
Para Gómez París, la ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez Ríos, si bien escuchó los diferentes planteamientos de Acodres sobre la reforma laboral, ninguno fue tenido en cuenta. “Es una persona que dialoga y expone sus puntos de vista, lo que no es igual a que tenga en cuenta los puntos de vista que no coincide con los de ella porque al ver el resultado final del proyecto de reforma laboral, no vimos plasmado uno solo de los puntos que expusimos en consideración a los sectores productivos”.
Agregó que lo que más le duele a Acodres es la satanización del sector por parte del Gobierno. “Nosotros desde la industria no podemos negar que hay muy malas prácticas, especialmente en los establecimientos informales y a los formales porque no falta el establecimiento que le roba la propina a los trabajadores o que no le paga lo que corresponde, pero eso no quiere decir que el sector sea un precarizador del trabajo y así lo dice el texto de la reforma laboral. Eso es un juicio exagerado e injusto”.
El dirigente gremial enfatizó en que la preparación de bebidas y alimentos es una alternativa que tiene a la mano cualquier persona que perdió el derecho a trabajar. “El derecho al trabajo tiene que ver con el acceso de las personas a una fuente de trabajo y la gastronomía lo provee desde un criterio empírico. Una persona que queda por fuera del mercado laboral, ve como un primer recurso preparar bebidas y comidas y venderlos y tiene que arrancar en situaciones muy precarias. El hecho de que surja de ese escenario no puede permitir que el Ministerio de Trabajo acuse a un sector como el de alimentos de ser precarizador. Eso nos parece injusto, desmedido y fuera de la realidad porque nos obliga a ampliar el costo de las jornadas nocturnas y de las jornadas de los fines de semana”, explicó.


