En la mitología griega, Hipólito (en griego antiguo, Ἱππόλυτος: Hippólutos; de «ἵππος» – «híppos»: «caballo» – y «λύειν» – «lúein»: «desatar») es hijo de Teseo y una amazona. Este luego se unió a Fedra a quien Hipolito la violó. Cuando su padre volvió y vio lo ocurrido, clamó venganza a Poseidón y el abuelo de Hipólito respondió enviándole un monstruo marino mientras su nieto viajaba por la costa en su carro. Hipólito murió arrastrado por sus propios asustados caballos. Ese es el lastre de semejante nombre. Creo que el señor Hipólito Palencia no debe sentirse muy a gusto con semejante nombre. A más de feo con un signo trágico-histórico o lastre moral.
Ya hace algún tiempo escribí sobre este personaje funesto de las redes sociales Corrupción Al día, o Hipólito Palencia: Soy como el armadillo, ni me subo ni bajo ni me quedo aquí tampoco. Pues la mayoría de sus publicaciones transitan la delgada línea que separa lo ético de aquello que no lo es, e incluso muchos de sus artículos violan flagrantemente la ley de datos personales y de tratamiento de la información, contemplados en la ley colombiana y reglamentado mediante el decreto 1081 de 2015, que establece la normatividad en el tratamiento de los datos y la información de los colombianos. Por dar solo un ejemplo, Hipólito Palencia viene violando reiteradamente el artículo 4, literal D), que reza sobre el “Principio de veracidad o calidad: La información sujeta a Tratamiento debe ser veraz, completa, exacta, actualizada, comprobable y comprensible. Se prohíbe el Tratamiento de datos parciales, incompletos, fraccionados o que induzcan a error”. Esto se hace extensivo al escenario del periodismo.
Este señor ha mostrado un marcado interés en todos los rectores que han pasado y seguirán pasando por la rectoría de la Universidad del Atlántico porque no perdona que el exrector Carlos Prasca le haya quitado de un tajo la cafetería central a su mujer quien no le otorgaba ningún beneficio a la institución a pasar de haberse lucrado muchos años a través de la venta de un pésimo servicio ofrecido. Este sujeto siempre ha sido un resentido social, de carácter malsano, que se agravó con el hecho anterior, al cesar los contratos de cafeterías que la esposa administraba, quedó cesante; asunto este que no justifica en manera alguna su irresponsable actuación, pero que explicaría el porqué de la conducta alevosa, malintencionada y mentirosa conque Hipólito Palencia escribe acerca de la Universidad del Atlántico, o de la Gobernación del Atlántico en Corrupción Al día. Pero otro hecho es que quedó a expensas de lo que le paguen por sus “encargos” de personajes que estarían interesados en recapturar el poder al interior de la Universidad del Atlántico. Personajes que ahora quieren mimetizarse con la máscara de “humanos” y aprovechar la coyuntura del actual gobierno.
Los que si han sido históricamente corruptos al interior del Alma Mater que se han hecho nombrar a través de resoluciones sin ser docentes en la facultad de educación, usar su tiempo de servicio como trabajadores de servicios generales para acceder a la categoría titular, usar bonificaciones transitoria y convertirlas en factores salariales. Con agravantes de manipular concursos para favorecer a sus mujeres.
Este seudo periodista presenta los hechos como actos de corrupción, pero es precisamente todo lo contrario a lo que Palencia escribe o divulga en su página de Corrupción Al día, modus operandi en que, si bien la mayoría de las veces se refiere a personas que ostentan cargos públicos, y por esa condición son sujetos de control y fiscalización en sus actuaciones, no por ello estas personas carecen de derechos, ni mucho menos ser sujetos de calumnias y especulaciones irresponsables o lo que es peor, el uso y manipulación de fotografías de sus rostros, en montajes y artificios informáticos que le dan movimiento y una gestualización que insinúa ilegalidad, colocadas a lado de contenidos ambiguos y verdades parciales, buscan enlodar y destruir la reputación y la imagen pública de las personas. Y sí, la ley en Colombia permite desarrollar el periodismo, fundar o crear medios de comunicación y publicar todo tipo de información, en cualquier soporte, sea mediante prensa impresa, radio, televisión o a través de redes sociales o páginas como la de Hipólito Palencia, pero lo que no está permitido es la divulgación de información falsa, ambigua, incompleta que de lejos lo que pretende no es informar y denunciar un hecho de corrupción, sino de confundir y malinformar a la opinión pública con fines a cosechar algún redito político, o de actuar como un mercenario de la información falsa en la que la verdad brilla por su ausencia eclipsando la justicia, el bien más preciado de una sociedad.
Finalmente, los que hemos sido víctima de estos montajes aseguran que nada le han hecho a este señor para recibir de él tan injusto trato en su imagen e identidad, pero que están tranquilos pues la verdad, ni siquiera sabían de la existencia de esta página que por lo que sabemos se ha ganado la reputación de “pasquín”. No obstante, dada mi condición de profesor de planta de la Universidad del Atlántico, y conocedor de su historia en los últimos 35 años, como protagonista y espectador al tiempo, le pido a las autoridades competentes, al MinTIC, que se le abra una investigación a esta página con miras a lograr su cierre, porque no está bien que se enlode la reputación de las personas, ya tiene en la mira al actual rector Danilo Hernández de quien ya Corrupción Al Día comenzará a mal informar, a mentir, a manipular de forma perversa sin que este se haya sentado en la silla.
Como está visto, a este señor Hipólito Palencia no le parece bien ningún rector, ningún decano y por eso me hizo acordar de un viejo dicho que alguna vez escuché en Bogotá, aplicable a las personas indecisas e incoherentes y que nada les parece: Soy como el armadillo, ni me subo ni bajo ni me quedo aquí tampoco. Por último, a uno puede no gustarle alguien por razones diversas, por diferencias ideológicas, religiosas o políticas, etcétera, o no convenirle que alguien arribe o llegue a un cargo de poder si no es su amigo, pero es de la condición más baja, cobarde y ruin escribir falsedades y calumnias y luego esconderse detrás de un pasquín en publicaciones que carecen de autoría. Señor Hipólito Palencia, no se le censura por su derecho a informar y denunciar en su pasquín Corrupción Al Día, se le censura porque no es licito de hombres o de mujeres, escribir mentiras y verdades a medias, y no firmarlas.


