Lo que René Álvarez creyó que iba a ser un sueño de amor, se volvió una tortura. “Estoy pensando en la posibilidad de mudarme de esta zona costera del Atlántico porque las empresas de servicio nos están maltratando mucho suspendiéndonos el agua y la luz por 4 y hasta 6 horas continuas”, dice el hombre.
Sobre la crisis y la pésima calidad de los servicios, nadie de las empresas dice nada, lo que ha generado desespero, enojo y molestia.
“Tengo una propiedad en Caño Dulce, municipio de Tubará, y casi todos los fines de semana, las interrupciones eléctricas se toman hasta cuatro horas y el agua la suspenden a partir de las diez de la noche y solo la vuelven a instalar en la madrugada y nos ha tocado comprar tanques almacenar el líquido. Estoy pensando seriamente en vender la propiedad porque los servicios son de pésima calidad”, relata René Álvarez.
Explicó que “Las empresas de servicio de acueducto, alcantarillado y aseo, Triple A, y Air-e encargada del suministro de energía, no han respondido por qué no se ha solucionado el problema, por lo que la administradora del conjunto residencial donde yo vivo ha decidido enviar un oficio para que haya una respuesta oficial”.
También indicó que las dos empresas han presentado fallas, pero la situación se ha empeorado en el último mes.
Por último, el dueño de la vivienda ubicada en Caño Dulce reclamó el acompañamiento de la Gobernación del Atlántico.


