En el marco de la conmemoración por los 100 años del natalicio de Alvaro Cepeda Samudio, el Colegio Americano de Barranquilla se convirtió en escenario de memoria, reflexión y reconocimiento a uno de los profesionales más influyentes de la cultura colombiana del siglo XX. Durante el evento, su hija, Margarita Cepeda, compartió recuerdos íntimos y reflexiones sobre el legado de su padre en entrevista exclusiva con nuestro medio.
Lejos de limitarlo únicamente a su faceta literaria, Margarita lo describió como un hombre integral, adelantado a su tiempo y con una visión que trascendía distintos campos del conocimiento. “Mi padre era una tromba marina, rumbero, creativo… una de las personas más brillantes que ha tenido este país”, afirmó, al tiempo que destacó su influencia no solo en la literatura, sino también en la publicidad, el cine y el desarrollo empresarial en Colombia.
En sus palabras, Cepeda Samudio no fue simplemente un autor, sino un pensador inquieto que entendía la creación como una herramienta para cuestionar y transformar la realidad. “El escritor va más allá de las letras… se posiciona no solo como cineasta, como poeta, sino también con la importancia máxima que es para cualquiera la creación de empresa”, agregó, resaltando la capacidad de su padre para innovar en múltiples ámbitos.
Uno de los momentos más emotivos de la conversación surgió al preguntarle cómo cree que reaccionaría su padre al saber que, un siglo después de su nacimiento, su obra sigue vigente y continúa siendo objeto de estudio y admiración. Su respuesta fue contundente: “No se lo hubiese creído… él escribía para expresarse y criticar de una manera razonable y constructiva lo que no le gustaba”. Según explicó, su padre tenía una profunda conciencia social y defendía el derecho a la libre expresión y a la igualdad de oportunidades. “Él creía que todas las personas tenían derecho no solo a la libre expresión sino a todas las oportunidades. No nació en cuna de oro, pero encontró su camino, y quería que todos también lo lograran”.
Fiel a su personalidad irreverente, Margarita también imaginó una reacción cargada de humor: “En sus 100 años estaría muerto de la risa… no entendería cómo tanta gente ha seguido a ese loco que se divertía creando”.
Durante la conmemoración, también hubo espacio para recordar una de sus obras más influyentes: La casa grande. Considerada un hito de la narrativa hispanoamericana, esta novela retrata la masacre de las bananeras, un hecho que marcó profundamente la historia del país y que, según relató su hija, impactó la vida de Cepeda Samudio desde muy temprana edad. La obra no solo reconstruye ese episodio histórico, sino que lo hace desde una perspectiva innovadora que rompió esquemas en la forma de narrar.
A cien años de su nacimiento, la figura de Álvaro Cepeda Samudio sigue creciendo con el tiempo. Su legado permanece vivo no solo en sus escritos, sino en su manera de entender el mundo: crítica, libre y profundamente humana. La conmemoración en Barranquilla no solo recordó su obra, sino que reafirmó su lugar como un referente que continúa inspirando a nuevas generaciones.


