Todo es está consumido y consumado.
Que Dios esté conmigo y los míos, como también con nuestra patria y su pueblo amado.
Por fin ha terminado una histórica campaña electoral estresante, con un sabor agridulce por sus actitudes y acciones sin vergüenza, y otras vergonzantes.
Pero ya ha escampado, después del tremendo y denigrante aguacero de dimes y diretes, que ha mantenido el pueblo entre rayos y relámpagos al garete.
Los meteorólogos, habían fallado y no detectaron a tiempo los huracanes Fico y Rodolfo, que se habían formado.
Como es natural, después de la tormenta viene una relativa calma, para ver los daños por los fuertes vientos y los destrozos de los arroyos y avalanchas.
Afortunadamente, no se dieron las situaciones de incendios que se anunciaban, por los cortos circuitos en los cables que quedarían sueltos, con la consecuente obscuridad por el corte de energía, en que el pueblo habría de quedar envuelto.
Apenas está amaneciendo y esperamos que salga el sol con su esplendor, para con su intensa claridad, corregir los defectos y reconstruir mejor, el pueblo que ha quedado en estado de estupor.
De todas maneras ha ganado la democracia, aunque forzosamente inducida, por el temor, la coacción y el miedo a las amenazas, por la que otros perdieron la vida.
Aunque reconozco mi poca confiabilidad en algunas propuestas del presidente elegido, por su cuestionable viabilidad, con la que ha confundido.
Para que demuestre que tiene la razón, ahora hay que darle la oportunidad, dejándolo gobernar, y en cuatro años haremos el balance general, aunque realmente no es tiempo suficiente, con los recursos disponibles, para poderlos alcanzar.
La campaña electoral ha sido la más sucia y cruel, que en mi vida haya podido escuchar, donde generalmente primó el descrédito personal; sinembargo siempre procuré ser ecléctico en mis comentarios, resaltando las cosas buenas y poco visibles de quienes nos aspiraban a gobernar.
Mi madre tenía una expresión particular, cuando alguna mala situación nos amezaba, y entonces como por consolación expresaba:
” ¿Si el mal tiene remedio, porqué afligirnos, y si no lo tiene, para qué afligirnos?”
Yo refuerzo mi consolación, con el principio metafísico que me hace entender, que el mal
siempre es aparente, por lo que lleva implícito algo bueno generalmente.
En éste principio se apoya el dicho, para el temor que a lo malo se tenga:
” no hay mal que por bien no venga “.
El mal también es transitorio, por lo que tarde o temprano se perderá de vista; por lo que se dice:
” No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista “
Esos refranes pueden verse reflejado en cada quien de manera particular y en el contexto social, de manera general.
Entonces ante todo aparente mal, metafísicamente para poderlo curar, lo siguiente se debe decretar, en contacto con nuestro ser superior espiritual.
” Bendigo el bien que hay en la situación sctual y
quiero verlo realizar”
Ahora me corresponde felicitar a todos aquellos que apoyaron al presidente elegido, para que todos sus deseos, sean cumplidos.
Y a Petro, el nuevo presidente en particular, que Dios lo bendiga, proporcionándole más inteligencia y sabiduría, para que nuestro país en función del bien general, pueda mejor gobernar y lograr la verdadera paz, algún día.
Por
José R.Múnera N.


