Durante la madrugada de este sábado 3 de enero, Estados Unidos llevó a cabo una serie de ataques militares contra objetivos estratégicos en Venezuela, en medio de una escalada de tensiones que se venía gestando desde días atrás. La información fue confirmada inicialmente por el propio presidente estadounidense, Donald Trump, a través de su red social Truth Social, y posteriormente por fuentes oficiales citadas por medios internacionales.
De acuerdo con CBS News, el mandatario norteamericano habría ordenado operaciones dirigidas contra instalaciones militares venezolanas, entre ellas el aeropuerto de La Carlota, en Caracas, y Fuerte Tiuna, considerado el principal complejo militar de la capital y uno de los puntos de mayor seguridad del gobierno chavista.
En su pronunciamiento, Trump aseguró que la operación fue ejecutada “con éxito” y afirmó que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, habrían sido capturados y trasladados fuera del país por vía aérea, como parte de una acción coordinada con agencias de seguridad de Estados Unidos. Según el mensaje divulgado, la intervención habría contado con la participación de la Delta Force, una unidad élite de las fuerzas armadas estadounidenses.
Tras conocerse estos hechos, expertos legales en Nueva York señalaron que la pareja presidencial podría ser llevada ante la Corte de Justicia de esa ciudad, en el marco de procesos judiciales ya existentes. Más tarde, el secretario de Justicia de Estados Unidos indicó que Maduro y Flores enfrentarían cargos derivados de una acusación formulada previamente en ese distrito judicial.
Los ataques, que se habrían extendido por aproximadamente 30 minutos, fueron percibidos en distintos sectores de Caracas poco antes de las 2:00 de la madrugada, generando interrupciones en el servicio eléctrico en varias zonas de la ciudad. También se reportaron acciones militares en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira.
Ante la ausencia pública de los principales dirigentes chavistas, un funcionario de menor rango anunció la declaratoria de estado de conmoción interior, al tiempo que se emitían llamados a la movilización ciudadana.
Por su parte, el Gobierno venezolano rechazó de manera categórica la ofensiva. A través de medios oficiales, emitió un comunicado en el que condenó la intervención militar, calificándola como una “grave agresión” contra la soberanía nacional y denunciando ataques tanto en zonas civiles como militares del país.
Se espera que la Casa Blanca entregue mayores detalles en las próximas horas, mientras la comunidad internacional sigue con atención el desarrollo de los acontecimientos y sus posibles repercusiones políticas y regionales.


