Quiso estudiar idiomas en la Universidad del Atlántico por su facilidad para el aprendizaje de las lenguas extranjeras, sin embargo, se decidió por comunicación social en la Universidad Autónoma del Caribe, carrera que le apasiona y en la que ha trascendido por su talento, entrega y capacidad de adaptación a los distintos escenarios de esta profesión.
Se inició muy joven en la radio cuando cursaba sus primeros semestres y lo hizo al lado de Milvio De la Hoz Vargas, uno de los grandes redactores que que ha tenido el periodismo en el Caribe Colombiano y uno de los mejores docentes en la historia de la UAC. Lo recuerdo con gratitud por las enseñanzas que también me dejó y porque admiré su destreza en las máquinas escribiendo largas cuartillas levantando su vista y mirando al techo. Era sorprendente su rapidez para escribir y narrar.
A nuestra invita a esa sección “Cuadro de Honor” se le nota la emoción al hablar de su paso por “Forero San Miguel Informa”, espacio informativo de tres emisiones diarias fundado y dirigido por Don Gabriel Forero, hombre que dejó una huella imborrable en la radio de la ciudad. Recuerda con enorme cariño a Henry, estricto como su padre, defensor de la reportería y del trabajo de campo.
Su paso por la televisión regional y corresponsal de noticieros nacionales fue exitoso. Confiesa que Esmeralda Ariza, fue su referente en aquellos años del inolvidable programa “Descubramos Nuestra Costa” en el Canal Regional Telecaribe.
Luego de ese tránsito radial-televisivo con experiencia en la vida de “carga ladrillos”, llegó a la Universidad Autónoma de la mano del Rector-fundador, Mario Ceballos Araujo, quien fiel a su filosofía, la llenó de confianza como siempre lo hizo con las personas a las que llamaba a integrar su equipo.
En la Autónoma ha brillado como directora de comunicaciones, relacionista pública de trayectoria y una especie de “madrina” de los Premios de Periodismo Mario Ceballos.
Pero como no todo en la vida es color de rosas, a Belinda le ha tocado sortear muchas dificultades de salud, con años de incertidumbre, lágrimas y dolor desde cuando los médicos le entregaron un preocupante diagnostico. Su hígado muy pequeño, achicharrado por una hepatitis frente a la urgencia de un trasplante.
“ Años de lucha y angustia para encontrar un donante, pero aparecieron ángeles en el camino que Dios envió para darme una segunda vida”, dice que goce espiritual.
“ Me hablan de 10 años de vida y llevo 11”, cuenta Belinda en esta entrevista que la hicimos como reconocimiento a una colega aguerrida… Vivirán muchos años más querida Beli.

