China avanza en la construcción de lo que promete convertirse en el estadio de fútbol más avanzado de América Latina, un megaproyecto que, por su escala, tecnología e innovación, busca superar a recintos históricos como el Maracaná de Brasil y el Estadio Azteca de México.
Se trata del nuevo Estadio Nacional de El Salvador, que se levanta en el municipio de Antiguo Cuscatlán, sobre el terreno donde anteriormente funcionaba la Escuela Militar Capitán General Gerardo Barrios. La obra hace parte de un acuerdo bilateral entre el Gobierno salvadoreño y el Estado chino, que no solo financia el proyecto, sino que también provee la ingeniería, el diseño y la ejecución de la infraestructura.
La construcción inició formalmente en noviembre de 2023 y, de acuerdo con los cronogramas oficiales, se prevé que esté finalizada a mediados de 2027, momento en el que el estadio estará listo para albergar partidos de fútbol de alto nivel, así como grandes espectáculos culturales y musicales.
El recinto contará con una capacidad aproximada para 50.000 espectadores y ha sido concebido como un espacio multipropósito, preparado para responder a las exigencias de eventos deportivos internacionales, conciertos masivos y actividades culturales de gran formato.
Aunque su aforo será menor al de estadios emblemáticos como el Azteca, que supera las 87.000 personas, los promotores del proyecto destacan que su diseño contemporáneo, la integración de tecnología de última generación y la experiencia integral para aficionados, medios y deportistas lo posicionarán como un referente regional en términos de calidad, funcionalidad y modernidad.
El megaproyecto también incorpora criterios avanzados de sostenibilidad, mejoras en la circulación interna y externa, y soluciones enfocadas en la comodidad del público, con el objetivo de convertirlo en una instalación emblemática capaz de atraer torneos internacionales, eliminatorias mundialistas y eventos de talla global.
La inversión estimada para el estadio ha crecido hasta alcanzar los 500 millones de dólares, consolidándolo como una de las apuestas de infraestructura deportiva más ambiciosas de Centroamérica y como una muestra del alcance internacional de la ingeniería china en grandes complejos urbanos.


