En el Estadio Fiscal de Talca, la Selección Colombia Sub-20 consiguió el objetivo: con un empate 1-1 frente a Nigeria, selló su paso a los octavos de final como primera del Grupo F.
El partido arrancó con un ambiente de máxima tensión. Colombia, que llegaba con la posibilidad de asegurar el liderato del grupo con un simple empate, asumió el control del balón y buscó imponer su ritmo durante buena parte del primer tiempo. Nigeria, consciente de que necesitaba ganar para mantener esperanzas, se replegó y apostó por transiciones.
En el minuto 51, Colombia logró romper el cero: Kéner González aprovechó un servicio dentro del área y definió con eficacia para poner en ventaja a los “cafeteritos”. Con esos 45 minutos iniciales de posesión y aproximaciones, los dirigidos por César Torres daban indicios de encaminar el partido hacia una victoria ordenada.
Pero cuando faltaban alrededor de cuatro minutos para el cierre, Nigeria logró forzar el empate desde el punto penal: Daniel Bameyi, capitán del equipo africano, ejecutó con calma y engañó al arquero colombiano para el 1-1 definitivo.
Ese gol cambió la cara del encuentro. Colombia, aunque sintió el golpe, mantuvo la compostura y resistió los últimos embates nigerianos hasta el pitazo final.
Con ese resultado, Colombia cerró su participación en la fase de grupos con 5 puntos (1 triunfo y 2 empates), igual que Noruega; no obstante, el criterio de fair play favoreció a los colombianos, otorgándoles el primer puesto del grupo. Nigeria, con 4 puntos (1 victoria, 1 empate, 1 derrota), quedó tercero y fuera de los cruces.
Ahora, Colombia deberá medirse en los octavos de final contra Sudáfrica, cumpliendo el sueño de avanzar a la instancia de eliminación directa del Mundial Sub-20.
Este empate ante Nigeria, lejos de sentirse como un tropiezo, fue una muestra de fortaleza emocional y estratégica de una generación que aspira a dejar huella.


