Sin Recato
Tatiana Brugés Obregón
Crecí rodeada de un matriarcado poderoso, tanto de mi lado materno como del paterno, con mis abuelas, mis tías, mis primas, mi mamá, mi hermana y, ahora en mi hogar, seguimos siendo mayoría (mis hijas y yo vs. mi esposo), aunque yo lo veo más como un 3 + 1 que un 3 contra 1.
Desde antes de nacer, hombres y mujeres somos etiquetados; si eres niño tu ropita es azul y si eres niña, es rosada. Yo soy la niña azul, no soy tan rosa, y claramente eso no me hace menos mujer.
Y aunque creo en la igualdad y los derechos de la mujer, la realidad es muy diferente, al punto de que ser mujer es más costoso que ser hombre en todos los sentidos, y no lo digo yo, muchas investigaciones e incluso la economía y la sociedad lo confirman.
Como bien lo dijo la estadounidense Charlotte Perkins Gilman, economista y sufragista, en 1898. “El ser humano es la única especie que ha creado un sistema económico en el que las mujeres dependen de los hombres para sobrevivir”.
Una visionaria Charlotte, y no se equivocó, porque hoy en pleno 2026 las mujeres seguimos ganando menos que los hombres y enfrentando un sistema económico que cobra de más solo por nuestro género.
De acuerdo con ONU Mujeres, la brecha salarial de género a nivel mundial es del 20 %, lo cual significa que, en promedio, las trabajadoras ganan solo el 80 % de los ingresos que perciben los hombres, desigualdad que se presenta en la mayoría de las profesiones e industrias, y más aún cuando se decide ser madre.
Celeste Kauffman, abogada estadounidense de derechos humanos, tiene su opinión. “Por un lado, el sistema económico no reconoce ni valora el trabajo de cuidado no remunerado; por otro lado, cuando [las mujeres] sí participan en el mercado laboral, enfrentan discriminación salarial, segregación ocupacional y barreras para acceder a puestos de liderazgo”, concluyó la experta.
Por eso hoy les contaremos #sinrecato como no es tan rosa el ser mujer.
Impuesto rosa: De acuerdo con un estudio realizado, sobre el sesgo de precios en contra de las mujeres en el mercado,por el Departamento de Nueva York de Asuntos del Consumidor (DCA), si el producto es rosado, es más caro. Esto se denomina ‘Impuesto Rosa’, el cual, básicamente, hace referencia a que artículos de uso diario como máquinas de afeitar, ropa, accesorios y productos para el hogar son un 7 % más caros que los demás.
Diagnósticos tardíos: En América Latina, las mujeres pagan 18 % más que los hombres en gastos médicos, de acuerdo con el Foro Económico Mundial y Deloitte Health Equity Institute. Los diagnósticos tardíos se deben en parte a las pocas investigaciones médicas, las cuales se han enfocado en estudiar a las mujeres dándole prioridad al plano sexual y reproductivo.
La menstruación: Son menos de la mitad de los países en donde los productos menstruales están libres de impuestos o tienen tasas reducidas. En Colombia, se eliminó el impuesto, porque el 11,4 % de las niñas, adolescentes y mujeres afirmaron tener dificultades económicas para tener acceso a toallas sanitarias.
En promedio, una menstruante que use toallas higiénicas, siendo esta la opción más económica, puede gastar más o menos 200 mil pesos al año. Si este cálculo se proyecta al total de niñas y mujeres que menstrúan en el país, de acuerdo con el DANE, son $14.254.178 pesos, lo que quiere decir que el gasto conjunto supera los 2 billones de pesos colombianos al año.
Expectativa vs. Realidad: En un estudio realizado por las universidades de California y Chicago, de Estados Unidos,se analizaron los datos de 14 mil personas y se encontró que aquellas mujeres que cumplen con los estándares de belleza establecidos socialmente tienen mayor éxito laboral y ganan hasta un 20 % más que quienes no encajan en ese canon.
En el caso de las mujeres, esta diferencia salarial está relacionada con lo que invierten en su imagen, realizándose cirugías plásticas, procedimientos estéticos, gimnasio, maquillaje, manicura y pedicura, ropa, tratamientos capilares (tinte, extensiones), etc., mientras que, para los hombres la apariencia no está ligada a sus ingresos.
Movilidad segura: De acuerdo con un informe de ONU Mujeres, el 62 % de las mujeres y niñas usan con mayor frecuencia el taxi como medio de transporte al menos una vez al mes para evitar situaciones de riesgo, lo que aumenta sus gastos.
Para muchas mujeres, el usar el transporte público, caminar o regresar de noche a sus casas no es solo una rutina, sino una inversión en su seguridad.
Trabajo no remunerado: Otro dato de ONU Mujeres destaca que a diario las mujeres en el mundo dedican alrededor de 16 mil millones de horas al cuidado de su familia, es decir, trabajo no remunerado.
Esto lo hacen a cambio de reducir su participación laboral, su formación profesional, y sin contar con un descanso garantizado. Son alrededor de 708 millones de mujeres las que están por fuera del mercado laboral porque en ocasiones no tuvieron elección o la pobreza las eligió.
Para los gurús en economía, las mujeres representan un poco más de la mitad de la población en Colombia, el 51 %; sin embargo, su contribución está por debajo de la mitad de la actividad económica debido a las pocas oportunidades laborales.
El país sigue desaprovechando el bono de género que es contar con mujeres y jóvenes, especialmente cada vez más calificadas. Aquí pierden la economía al no recibir el beneficio de este aporte y las profesionales preparadas que no son consideradas.
Desde niñas, las mujeres crecen con el mensaje de que su valor como persona está asociado con un modelo de belleza casi imposible de cumplir. Esto se suma a la presión que viven a diario porque no se les permite envejecer, cambiar de peso o salirse de los estándares erróneamente establecidos por una sociedad que exige una perfección selectiva.
El primer paso siempre será tomar consciencia, pero lo más importante son las acciones para evitar la repetición de estos patrones en nuestra sociedad, tanto este día de la mujer como el resto de los días del año.
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