Lo que comenzó como una medida desesperada para enfrentar la falta de electricidad terminó en tragedia. En España, tal como informó el clarín, 4 personas han perdido la vida en menos de 24 horas debido a las consecuencias del apagón nacional que afecta a todo el país desde este lunes. El intento por mantener en funcionamiento equipos médicos vitales provocó una cadena de eventos fatales.
En la localidad de Taboadela, Ourense, tres personas murieron este martes al mediodía por intoxicación con monóxido de carbono dentro de su vivienda. De acuerdo con La Voz de Galicia, una de las víctimas necesitaba utilizar un respirador, por lo que la familia instaló un generador eléctrico para suplir la ausencia de electricidad. Sin embargo, una mala combustión del aparato generó una concentración letal del gas.
Las víctimas fueron un matrimonio de 81 y 77 años, y su hijo de 56, quienes fueron encontrados sin vida por una persona allegada que llegó hasta la vivienda.
El conselleiro de Presidencia, Diego Calvo, informó que otras dos personas resultaron intoxicadas por monóxido de carbono en Rianxo, A Coruña, y fueron trasladadas al hospital. Además, los servicios de emergencia atendieron unas 2.900 llamadas hasta el mediodía del martes. Un tercio de ellas estuvieron relacionadas con personas atrapadas en ascensores, sobre todo en áreas urbanas.
De otra parte, informa Efe, una mujer de 46 años que estaba en su domicilio conectada a una máquina que le proporcionaba oxígeno para respirar falleció este lunes en la localidad valenciana de Alzira, luego de que el aparato quedara sin suministro eléctrico debido al apagón, según confirmó la Jefatura Superior de Policía de la Comunitat Valenciana.
Con al menos cuatro víctimas mortales, este apagón no solo ha dejado a miles de personas sin luz, sino que ha cobrado vidas, evidenciando la fragilidad del sistema y la falta de respuesta inmediata ante emergencias. Se trata, sin duda, de un hecho que marcará un antes y un después en la memoria colectiva del país, y que pone sobre la mesa la urgencia de estar preparados para evitar que una crisis energética vuelva a convertirse en una tragedia nacional.


