Por Gary Martínez Gordon
En el departamento del Atlántico, la relación de los gremios del sector productivo con el sector académico universitario, especialmente, el sector público se ha visto con distancia.
La narrativa de que lo público es desueto o poco transparente, se ha ido derrumbando poco a poco con las constantes prácticas de abusos desde lo privado, que desdicen de que es éste el sector preponderante por antonomasia sobre lo público.
Esta falsa disyuntiva no ha traído efectos positivos, lo que nos proponemos es contribuir a tender puentes entre ambos sectores con un único fin: desarrollar el aparato productivo de nuestro departamento a partir de las potencialidades de la academia.
La Universidad del Atlántico, principal centro de educación superior público del departamento, y de los más a nivel regional, tiene dentro de su máxima instancia directiva la representación de los gremios del sector productivo del Atlántico, por vía de Ley 30, así está dispuesto.
Durante muchos años esta representación estuvo concentrada en una sola organización gremial, INTERGREMIAL, sin embargo, por medio de una constante lucha de estudiantes, profesores y destacados profesionales del derecho de la ciudad, esta pasó a ser mínimamente democratizada y por la reforma al Estatuto General de julio de 2021, hoy pueden postularse múltiples organizaciones gremiales del departamento, para ser escogidas en el seno del Consejo Superior su representación.
Este es un avance importante que vale la pena destacar, fue alcanzado durante la pandemia del COVID-19 durante la administración de Elsa Noguera De la Espriella.
Es importante que el desarrollo económico de nuestra ciudad y departamento sea ventilado en diversos escenariosacadémicos, sociales y gremiales, que permitan acelerar nuestra reconciliación con el Río Magdalena y el Mar Caribe, entendidos estos como dos torrentes enormes de generación de energías limpias, biodiversidad, comercio, entre otros.
Nuestra universidad está de espaldas al Mar Caribe y al Río Magdalena, mientras grandes ciudades del mundo usan el agua como recurso de generación de ingresos, nosotros nos hemos dado el inocuo lujo de relegarlos.
Un primer paso debe darse por parte de la Universidad del Atlántico, en el sentido de convocar a un Foro Gremial que aborde la discusión acerca de qué tipo de modelo empresarial y de desarrollo necesita nuestra ciudad-departamento, no para desechar lo existente, sino para potenciar lo que tenemos y darle paso a la inventiva de lo nuevo.
La creación de nuevos programas de pregrado (de todos los niveles) que permitan el uso y explotación de nuestros recursos, no solo de los cuerpos de agua referidos (río y mar), sino de nuestra potencialidad en el cultivo de alimentos.
Concertar con los gremios del sector productivo qué tipo de programas de pregrado se requieren para el desarrollo del aparato productivo, no es una concesión sino una necesidad de ampliar y robustecer nuestro mercado.
Nuestra fortaleza en la generación de energías limpias (eólica, solar), la biodiversidad de nuestros torrentes acuáticos, la cercanía con otros puertos del mundo, la riqueza turística, entre otras múltiples aristas, nos obligan a soñar, pensar y reimpulsar a Barranquilla, como la otrora Puerta de Oro de Colombia.
Las nuevas tecnologías, robótica, la Inteligencia Artificial, son hoy las nuevas fuerzas del conocimiento que desarrollarán y sustentarán las principales economías del mundo, el talento de nuestra juventud, su creatividad inagotable, hacen de nuestro entorno y capacidad humanas, un dúo prometedor.
Avanzar en el fortalecimiento de una relación de cooperación, entendimiento y racionalidad del sector productivo del departamento con la principal universidad pública es un imperativo categórico.


