Hay dos días muy importantes para un mismo ser, que son, el día de la madre y el día de la mujer.
Son días especiales para reconocerle todos los dolores y sufrimientos que les ha tocado padecer, por culpa del machismo desmedido, que todavía algunos les cuesta trabajo reconocer, y que creen que, en éstas fechas especiales, con un vanidoso homenaje toda la dignidad perdida le puedan devolver, por parte de algún hijo que no ha valorado las penurias vividas para verlo crecer.
Pero estos dos días tienen para ella connotaciones diferentes.
En el día de la madre, muchos hijos tienden agradecer el hecho de haberles dado la vida más la protección recibida; y en el de la mujer éstas ya crecidas, con hijos o sin ellos reciben
reconocimientos de valor, exigidos por ellas mismas, y que por culpa ajena muchas han perdido su honor.
Realmente el día de la madre para ellas es de relativa felicidad, aún con todos lo bombos y platillos que como serenatas les quieran llevar; porque la madre de estos tiempos no sólo sufren las calamidades que le hayan proporcionado algunos de sus propios hijos, sino las que se hayan ocasionado a otras madres más, como consecuencia de la violencia desmedida, que actualmente vive nuestra maltratada sociedad.
Sea esta la oportunidad para que muchos hijos desconsiderados, pudieran algo reflexionar, y en éstas fechas, como ya es casi tradicional la violencia intrafamiliar, con sus respectivas madres no la vuelvan a embarrar.
Hoy hay muchas madres que la ausencia de sus hijos les produce nostalgia y melancolía. Unos que por desagradecidos, de ellas se han desprendido; y otros que por la influencia de
malos amigos, se encuentran en mundos perdidos por los placeres, tal vez lastimando a otras mujeres, o generando dolor y muerte, para satisfacer como bandidos a quienes delincuencialmente se encuentran sometidos.
Por otro lado también me puse a pensar en las madres deshonradas por hijos victimarios, no solamente referido a los de la delincuencia común y corriente a diario, sino a los que también por una causa social aparente, fugen como guerreros valientes, haciéndolas sufrir la pena moral, de ver como las consecuencias de sus acciones beligerantes, propician el dolor de otras madres, asesinando o reclutando de manera inclemente los frutos de sus vientres.
No hay gesto más miserable que el de un hijo, presentándose en éstas fechas especiales con un regalo a su madre, conseguido con el daño consecuente causado a otra, y darle un beso diciéndole cinicamente: ” Feliz día la madre”.
Si una buena madre se entera del costo de dolor que su regalo ha causado, seguro que se lo
habría reprochado.
Cerrar el reciente día de las madres con un balance lamentable en Bogotá, donde una madre es asesinada por su pareja en un centro comercial, indica el “valor” negativo que las mujeres en Colombia aún no alcanzan a superar.
Un hijo huérfano, ahora la vida tendrá que enfrentar, con el dolor sin comprensión de tan circunstancia fatal.
Por la misma tragedia, dos madres más, ese día especial nunca podrán olvidar, porque una sufrió la pérdida irreparable de una hija; y la otra de un hijo feminicida, que luego se decidió suicidar, quien además del dolor le generará cargos de conciencia y pena moral, sin saber en qué, como madre pudo fallar, para con esas actitudes, su hijo tenerse que comportar.
Pero, ¿ en qué ha fallado la sociedad, para que en estos tiempos las estadísticas de feminicidios se haya tenido que disparar?
Sin lugar a dudas la respuesta siempre será, el machismo que no ha dejado de imperar, cultivado en la misma sociedad conyugal, donde tradicionalmente la mujer ha sido considerada como un objeto de satisfacción sexual y para además domesticamente usar.
Los tiempos han cambiado y las mujeres con razón se han revelado y sus derechos reclamados y alcanzados; pero el machismo continúa latente y con pataletas de resabiado, expresándose con violencia contra la mujer de la que aparentemente se ha enamorado, y cree que como propiedad privada debe ser conservada permanentemente, haciendo todo lo que a él se le venga en mente.
La sociedad está descompuesta y sus valores considerablemente afectados. Las mujeres y los niños están siendo los más perjudicados.
Se necesita un cambio cultural en la manera de los hombres y mujeres para mejor interactuar, fundamentado en valores que desde la infancia en la escuela y el hogar hay que cultivar.
La familia como núcleo de la sociedad está en crisis, y algo el estado debe promover para mejorar.
Por lo pronto hay que prestar atención diligente y de manera urgente, a todas las mujeres que están solicitando auxilio para ser rescatadas de sus relaciones inclemente.
El día de la madre es todos los días, para quererlas y considerarlas por todos los cuidados y atenciones que nunca se cansan de entregar; y no es el único día que a un elegante lugar se debe llevar, para además ponerla hacer turno, en restaurantes, como cuando en una ips una medicina hay que reclamar.
Que Dios bendiga a todas las madres y las libre de todas las penas que ya es costumbre observar.
Y a esos hijos indolentes que tal vez no tuvieron la suerte ejemplar de un buen padre, que por favor no sean con las mujeres tan “hijuemadres”


