Orgulloso de Barranquilla, mi ciudad natal, no puedo dejar de expresar mi emoción al observar el nivel de desarrollo que ha logrado alcanzar, y que va por más, para ser coherente con el slogan de “a otro nivel”, donde realmente se quiere posicionar.
Me produce también felicidad, ver realizada aquella intención, en el propósito de mejorar el paisaje de la ciudad, en el que me parecía que, como pintor aficionado, de la brocha ¡iba a quedarme colgado.
Entonces apenas mi interés principal era el de eliminar el basurero a cielo abierto que había en el callejón detrás de Marysol y el conjunto residencial Villatarel, que además era un foco de inseguridad, por la frecuente actividad delincuencial.
En el año 2018, después de una reciente visita a Wynwood, un sector de Miami, Florida USA, y conocer la historia de lo tenebroso y abandonado, por lo que la alcaldía de la localidad se interesó en recuperar y lo convirtió en una “galería de cielo abierto”, donde hermosos murales, sin bajarse del carro, se podían admirar.
Vaya, exclamé silenciosamente, y la idea la compartí con nuestra entonces edil del Centro Norte Histórico, Ana María Torrecilla, para el callejón de Marysol/Villatarel recuperar y transformar; logrando inicialmente el permiso de la administración de Marysol, para unos murales artísticos pintar, después que el basurero como tal se pudiera eliminar.
Realizamos reuniones con la comunidad, que la idea le pareció fenomenal y hasta un plan de acción logramos elaborar, iniciando con una solicitud al secretario de cultura, entonces Juan José Jaramillo, para ver si con el concurso de la Escuela Distrital de Arte nos pudiera colaborar.
Lamentablemente me pidieron cumplir con unos requisitos que, como “hacedor de cultura”, no podía llenar, apenas soy un aficionado a la pintura que en la tienda La Fama de Barranquilla, pintando caricaturas, he recibido algún reconocimiento en la localidad.
Se metió la pandemia de por medio, y después por algo diferente, mi salud también se afectó que casi me manda al barrio celestial y el proyecto quedó en limbo, y con dificultades para avanzar, porque por razones de la política hasta la edil Ana María también en el cargo le tocó su final.
Afortunadamente una nueva edil, Rosiris Viana, mujer diligente y proactiva, se interesó en el proyecto y nos colaboró para lograr que el mencionado basurero se pudiera eliminar, sembrar un jardín lineal y hasta un mural pintar, aunque esperaba en lo largo de la pared algo más.
Ver hoy los murales del barrio El Prado y los del Barrio Abajo es más de lo que inicialmente me había imaginado y sobre todo el alcance del talento de los artistas que sus obras allí han plasmado.
Como remate parcial, un bus turístico, también a otro nivel, por ser de dos pisos, y que no vi por allá, que permitirá a propios y visitantes poder observar la inmensa galería que adorna nuestra bella ciudad.
Ahora otra idea se me ocurre y es que, ese hermoso bus que llamaría de “La Victoria” se pueda pintar en otro mural, mostrando en sus ventanas caricaturas de todos los que además en cabeza del señor alcalde Alejandro Char, el secretario de cultura y la Gerente de la ciudad; los que además han participado para que este proyecto paisajístico sea una realidad; y si es posible, que también sea en el callejón entre Marysol y Villatarel, donde caben muchos más, que sigue siendo un puente para transitar y llegar hasta la Vía 40 para observar los desfiles del carnaval.
Bienaventurados los que en ese bus se puedan montar para el nuevo paisaje en un paseo turístico disfrutar, y los que en el mural propuesto queden también pintados y registrados como los que realmente le han cambiado la cara a mi querida ciudad para mejorar.
¡Que Viva Barranquilla siempre prócera e inmortal!
Por
José R. Múnera N.


