En la historia de la música vallenata hay muchas páginas escritas y aún por escribir sobre la mujer que en 1968 se atrevió a fundar el conjunto femenino dedicado a cultivar este género que parecía exclusivo para hombres. Se trata de la samaria Rita Fernández Padilla, creadora del grupo “las Universitarias” en el que tocaba el acordeón piano y contribuía con sus hermosas composiciones.
La “hija adoptiva de Valledupar”, ciudad en la que reside y en la que se le valora como ser humano y como artista, será homenajeada este año en el Festival Cuna de Acordeones en Villanueva Guajira en compañía de su primo hermano, Ismael Fernández Gámez, actual gerente del Canal Telecaribe.
En la rica discografía de esta juglaresa aparecen recordadas canciones como “Sombra perdida, “Las hojas y el viento”, “Sanandresana”, “Tierra blanda”, “Las dudas del amor”, “No digas que no te quiero”, “Canto al amanecer”, entre otras. También es la autora del himno de Valledupar, seleccionado en un concurso donde fueron jurados Consuelo Araujo, Noguera, Simón Martínez y Simón Rosenzwel.
Sin duda alguna la canción más emblemática de su autoría es “Sombra Perdida” que interpretaron magistralmente Rafael Orozco e Israel Moreno con el famoso “Binomio de Oro”. Como en toda composición de la lírica vallenata hay una historia, pero ella prefiere omitir cual fue el motivo de su inspiración.
A sus años conserva la lucidez, motivación y amor por la música vallenata. Verla tocar su guitarra y el acordeón piano es una verdadera delicia.
Hace dos días en nuestras mañanas informativas de la estación 870 am de Barranquilla, tuvimos la fortuna de conversar con ella durante más de media hora, tiempo durante el cual contó anécdotas, cantó a capela y nos reveló que muy pronto saldrá una nueva producción en la compañía Codiscos con diez de canciones de su autoría.
Hubo tiempo para hablar del actual momento de las mujeres en la industria musical vallenata y solo se limitó a decir lo siguiente: “ antes las mujeres actuaban con decoro”.
En esta sección “Cuadro de Honor”, queremos rendir tributo a la gran compositora e intérprete que abrió el camino al vallenato femenino. Escuchar sus canciones es un bálsamo para el alma.

