El Junior de Barranquilla sufrió un nuevo tropiezo en condición de visitante tras caer 2-1 ante el Once Caldas en el estadio Estadio Palogrande, en duelo correspondiente a la quinta fecha de la Liga BetPlay. El equipo tiburón mostró intención ofensiva, pero volvió a evidenciar falencias defensivas que terminaron pesando en el resultado.
A diferencia del compromiso anterior frente a Boyacá Chicó, el técnico realizó varias modificaciones en la formación inicial. Una de las más llamativas fue la inclusión de Joel Cánchimbo en lugar de Luis Fernando Muriel, quien comenzó en el banco. También hubo cambios en los laterales y en el mediocampo, donde Juan David Ríos ocupó el lugar de Guillermo Celis, ausente por molestias físicas. La falta de Celis se sintió en el equilibrio del equipo.
El conjunto local golpeó temprano. Al minuto seis, Jeffrey Zapata aprovechó una acción que dejó mal parado al Junior y, con complicidad del defensor Jean Pestaña y del arquero Mauro Silveira, abrió el marcador. Pestaña fue quien más quedó señalado en la jugada, en una actuación que vuelve a generar cuestionamientos sobre su rendimiento como refuerzo.
Lejos de replegarse, Junior salió a buscar el empate con intensidad en el mediocampo, donde Jesús Rivas y Jimmy Chará fueron insistentes. La presión alta dio frutos al minuto 18, cuando Cánchimbo recuperó un balón en campo rival y definió con categoría para el 1-1 parcial. El equipo se mostró rápido por las bandas y con buena movilidad ofensiva.
Sin embargo, al minuto 35, Michael Barrios silenció cualquier impulso visitante con un potente remate de media distancia que tomó curva y dejó sin opciones a Silveira. Fue un golazo que volvió a inclinar la balanza a favor del conjunto manizaleño, comandado por el veterano Dairo Moreno, aunque esta vez no fue él quien marcó diferencia directa en el marcador.
Para el segundo tiempo ingresaron Luis Fernando Muriel y Fabián Ángel en busca de un revulsivo ofensivo. Junior generó opciones claras, incluido un mano a mano de Cánchimbo que no logró concretar, pero la falta de efectividad terminó condenándolo.
Con esta derrota, el equipo barranquillero se queda con nueve puntos en cinco fechas disputadas, teniendo aún pendiente el compromiso aplazado como local frente a Atlético Nacional. Más allá del buen momento en ataque, las dudas persisten en defensa, especialmente por las zonas laterales, en una noche que dejó más preguntas que respuestas para el conjunto tiburón.


