El Junior de Barranquilla recuperó la sonrisa y la confianza de su gente tras vencer 2-1 al América de Cali en el estadio Romelio Martínez, en duelo válido por la Liga BetPlay Dimayor. El equipo tiburón llegaba con la obligación de ganar, sobre todo ante un rival grande, luego del tropiezo frente a Once Caldas en Manizales.
El arranque fue inmejorable. En la primera acción ofensiva del compromiso, Junior provocó una mano dentro del área y el juez decretó pena máxima. Luis Fernando Muriel, cada vez más acostumbrado a asumir la responsabilidad desde los doce pasos, definió con categoría y sutileza, desacomodando por completo al arquero rival.
Sin embargo, el dominio rojiblanco no se sostuvo. América tomó la pelota, encontró espacios en el mediocampo y comenzó a imponer condiciones. Al minuto 28, el número 10 escarlata,Yeison Guzmán, igualó el compromiso tras varias aproximaciones visitantes, evidenciando falencias en la mitad de la cancha tiburona, donde por momentos se abrió un hueco que facilitó el juego del rival.
En el complemento, Junior mostró otra actitud. Generó opciones claras, especialmente en los pies de Muriel y de Janneson Sarmiento, pero el gol no llegaba y el empate parecía inamovible. Todo cambió con el ingreso de Teófilo Gutiérrez y Paiva. En el último suspiro del encuentro, Teo demostró que sigue siendo un distinto: filtró un balón preciso que dejó mano a mano a Paiva, quien fue derribado en el área. Penal en el 90+12. El propio Teófilo asumió la responsabilidad y marcó el 2-1 definitivo con frialdad y jerarquía.
No fue un partido perfecto para Junior, especialmente por las desconexiones en el mediocampo, pero sí fue un triunfo de carácter. Con actitud, variantes ofensivas y experiencia en momentos clave, el equipo barranquillero volvió a ganarle a un grande y, lo más importante, volvió a reconciliarse con su hinchada.


