Aunque ayer martes se inició el proceso de descontaminación de la Ciénaga de Mallorquín utilizando microalgas, la educación ambiental de los moradores que viven alrededor de este cuerpo de agua también es fundamental.
Así lo reconoció Jaime Gutiérrez, director científico del megaproyecto ecoturístico más importante que se lleva a cabo en Colombia: el Ecoparque Ciénaga de Mallorquín.
“Sabemos que es importante la educación ambiental y ya la estamos ejecutando con la ciudadanía, con la que tenemos jornada de socialización y de educación ambiental para que las personas que viven alrededor de la ciénaga entiendan lo que se está haciendo y se concienticen de que ellos también pueden participar para que el ecosistema se recupere”, señaló el científico, quien indicó que en Colombia esta tecnología se ha aplicado en dos arroyos, dos ciénagas y un embalse de manera exitosa.
“Ayer iniciamos un proceso de descontaminación de la Ciénaga de Mallorquín con el liderazgo de la CRA, utilizando las mismas microalgas que crecen en la ciénaga, las cuales las llevamos a un ambiente favorable para su crecimiento y cuando están listas las retornamos y después de ese proceso son capaces de absorber todos los contaminantes que para ellas son nutrientes”, dijo el experto.
Con respecto a la manipulación de las aguas servidas que llegan hasta la ciénaga, el científico indicó que sí se puede descontaminar el origen de estas aguas. “Ya se han hecho importantes procedimientos. La Alcaldía Distrital está muy interesada en el proceso en el que la misma tecnología con una adaptación específica pueda descontaminar las aguas servidas antes que llegue a la misma ciénaga y generar energía limpia o ecológica con esas aguas servidas
Indicó que el proceso para que crezcan se tomará dos y hasta tres meses porque hay que escoger cuáles son las microalgas y sus acompañantes ideales para solucionar el problema de contaminación y después, durante siete meses, las estaremos agregándolas en la ciénaga para lograr que pueda tener una calidad de agua adecuada para contacto primario y para que el ecosistema se recupere.
Hay que indicar que desde el alcalde Jaime Pumarejo Heins y el director de la CRA, Jesús León Insignares, ratificaron el compromiso integral para garantizar que los visitantes tengan la mejor experiencia en este tesoro ambiental, cuya primera fase se entregará en 2023.
Frente a líderes de la comunidad, pescadores, caseteros y medios de comunicación, explicaron que los microorganismos que fueron cultivados en este ecosistema posibilitarán mejores condiciones del recurso hídrico (olor y color), lo que contribuirá al equilibrio natural de especies como moluscos y peces, impulsará la experiencia de los visitantes y dignificará el oficio de las 300 familias que derivan sus recursos económicos de la ciénaga.
Con este proyecto se brinda una solución basada en la naturaleza, teniendo en cuenta que las microalgas son altamente adaptables a su entorno y prosperan utilizando los nutrientes disponibles en el cuerpo de agua, según lo argumentó el director de la CRA, Jesús León Insignares.
El proceso, que se inició hace 25 días, contempló la selección de microalgas nativas de la ciénaga: “Se hizo el traslado de estas especies hasta las piscinas de bioaumentación, donde se alimentaron, crecieron y estamos, en este momento, inoculando las primeras microalgas en la ciénaga Mallorquín, que van acompañadas de hongos y bacterias, microorganismos vivos que van a mejorar la calidad del agua”, expresó León.
El proceso
Para determinar la metodología del proceso y las especies adecuadas para limpiar las aguas servidas, la CRA realizó un cultivo de microalgas en nueve puntos de la ciénaga y un punto en el arroyo León.
Las microalgas fueron obtenidas de la misma ciénaga (nativas) y llevadas a la planta de producción (ficocultivo) para su bioacumulación acelerada. Posteriormente, son arrojadas a la ciénaga para que realicen su proceso ficorremediación de los contaminantes.
Para el transporte desde la planta de producción de ficocultivo a Mallorquín se utilizará un camión cisterna de 3.000 galones de capacidad. Se inocularán 2.670 galones por jornada y se harán dos jornadas de inoculación por semana.
En la ciénaga, el inóculo será depositado en tanques de almacenamiento, que serán vertidos en los puntos dispuestos para distribuir e inocular el producto en el cuerpo de agua.
“Son grandes consumidoras de carga orgánica, compiten de forma efectiva con bacterias patógenas y cianobacterias, y bajan las concentraciones de sales. Incluso, la formación de biopelículas por parte del consorcio microbiano microalgal, son bioestabilizadores de los sedimentos tóxicos”, aseguró por su parte la asesora del Recurso Hídrico de la CRA, Ayari Rojano.
Según la experta, la experiencia ha demostrado que es necesario tratar el ecosistema como un conjunto de todo, y no solo enfocarse en revertir la eutrofización, por lo que restaurar estos cuerpos de agua contaminados es un desafío importante, que se puede abordar de manera sostenible con ficorremediación.
Todo el proyecto representa una inversión de 7.000 millones de pesos por parte de la CRA, entidad pionera en Colombia y Latinoamérica en implementar estrategias de recuperación de cuerpos de agua a través de procesos biológicos alternativos, como es el caso de la recuperación del lago del Cisne con biotecnología, el cual fue premiado a nivel mundial por la Agencia del Agua de la ONU en 2017.


