El 8 de mayo de 2025, el cardenal estadounidense Robert Francis Prevost fue elegido como el Papa número 267 de la Iglesia Católica, adoptando el nombre de León XIV. A sus 69 años, se convierte en el primer pontífice originario de Estados Unidos. Prevost, miembro de la Orden de San Agustín y hasta ahora jefe del Dicasterio para los Obispos, ha pasado gran parte de su vida en Perú, país con el que mantiene un vínculo profundo y duradero.
Nacido en Chicago en 1956, Prevost fue ordenado sacerdote a los 29 años y desempeñó una labor significativa en Perú, donde dirigió durante una década el seminario agustiniano de Trujillo, lo que lo llevó a obtener la nacionalidad peruana. Antes de su elección como Papa, fue obispo de Chiclayo y prefecto del Dicasterio para los Obispos en el Vaticano.
Durante su tiempo en Perú, Prevost fue condecorado con la Medalla de Oro de Santo Toribio de Mogrovejo por la Conferencia Episcopal Peruana, la más alta distinción que entrega el Episcopado peruano, en reconocimiento a su servicio a la Iglesia local. Además, fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo (USAT) y recibió la Medalla de Honor Jorge Dintilhac de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), lo que refleja su compromiso con la educación y la formación de líderes católicos.
En su primer mensaje al mundo como pontífice, León XIV se dirigió a los fieles desde el balcón de la Basílica de San Pedro con un saludo de paz y unidad, evocando las palabras del Cristo resucitado. Elogió la labor de su predecesor, el papa Francisco, y destacó que “el mal no prevalecerá”, haciendo un llamado a caminar sin miedo y a mantener la esperanza. También mencionó con afecto al pueblo peruano, uno de los lugares con los que mantiene un vínculo especial.
La elección de León XIV marca un hito en la historia de la Iglesia Católica, no solo por ser el primer papa estadounidense, sino también por su profunda conexión con América Latina y, en particular, con Perú. Su experiencia multicultural y trayectoria eclesial destacada le han granjeado el respeto de sus colegas cardenales, quienes ven en él a un líder capaz de enfrentar los desafíos actuales de la Iglesia, como la división interna, la crisis de vocaciones y la necesidad de continuar las reformas en transparencia y lucha contra abusos.
Con su elección, se espera que León XIV continúe y expanda las reformas iniciadas por el papa Francisco, fortaleciendo la


