La mezcolanza de conocimientos, que aparentan ciertas personas, que se creen más cultas que otras; en alguna medida está generando un grado importante de confusión por los medios y redes, creando en otros, un falso entender sobre diferentes disciplinas.
Ahora cuando además por la tóxica polarización, existen actitudes tendenciosas ya sean por simpatía o antipatía, con mayor razón toman fuerza para de manera envalentonada, socializar alguna teoría o hipótesis, hasta darle un carácter de aparente verdad.
Fundamentan sus comentarios; apoyándose en la confianza de haberse enterado por parte del doctor fulanito de tal, porque aparentemente es un gran profesional, y descrestan a perensejo, por su condición de
pendejo incondicional.
Es que en algunas regiones, especialmente en la costa caribe, no es extraño encontrar en cualquiera esquina de barrio de nuestro litoral, algún parroquiano tipo ” flecha” o ” pachanga”, que funge como intelectual, y hasta de comunicador social.
Generalmente es un buen vago, con potencial de inteligencia que nunca supo aprovechar; que temprano se levanta, lee o escucha los titulares de los periódicos y no hace más na’, para luego desde las 6 de tarde, después de una respetable siesta, en la tienda de la esquina ponerse a descrestar, hablando sobre cualquier tema con aparente autoridad.
Generalmente son personas con bajo nivel de escolaridad, que se estancaron en niveles elementales por flojera para formalmente estudiar, y que se conformaron con haber
aprendido a leer y contar, con la esperanza de que el éxito y su prosperidad dependería de la habilidad que tienen para descrestar.
Son vivos, audaces, buenos para los deportes y juegos de mesa, como también para el baile con el que al compás de buena salsa, astutamente suelen conseguir regaladas las cervezas, como compensación por haber ameinazado con sus cuentos la reunión, y demostrando en el baile, sus destrezas.
Lo curioso es que algunos, ya mejor se han preparado, y hasta como profesionales se han graduado, creyendo que tienen suficiente conocimiento del mundo en sus manos.
Son los que se atreven a cuestionar a otros en diferentes especialidades, hasta calificarlos o demeritarlos en sus a actividades, aunque en su particular y respectiva profesión, no destacan sus
cualidades.
Son expertos en deportes, en política, historia y humanidades, hasta de la economía y los conflictos de remotos lugares.
Poseen buena memoria para recordar nombres, biografías y fechas de eventos especiales, aunque generalmente no tiene suficiente inteligencia para resolver sus problemas más elementales.
Estos aspectos han sido notorios, durante las diferentes campañas electorales, en la que ya es costumbre denigrar de algunos su formación y capacidades intelectuales, para destacar en otros sus potenciales.
Las ciencias económicas y las ingenierías, a las que por su complejo manejo matemático, le sacan el cuerpo la mayoría, tampoco han sido la excepción, en las que los “plus ultra
del saber”, se atrevan a cuestionar, sin suficiente fundamentación.
Aunque no tienen ni idea de los intríngulis técnicos y científicos que hay que desarrollar, para en esos campos del saber, un gran problema resolver, o el mejor resultado se pueda lograr.
En esto me han puesto a pensar, por los comentarios atrevidos, que sin mucho fundamento he podido leer y escuchar, con relación al costo de las nuevas casas en Providencia, con el que ahora quieren descrestar.
Solo se me ocurre a aconsejar, ser más cuidadosos y prudentes, cuando de otra profesiónes se trate de comentar; si no es su especialidad.
Teniendo en cuenta que tanto, valor y precio; como costo y gasto, parecieran tener un significado igual, por la ignorancia desabrochada al hablar; en cuestiones contables, deben ser bien utilizadas y poder mejor interpretar.
Cuando se trate de comparar, es bueno tener en cuenta el conjunto de los elementos, que conforman el universo de lo que se desea analizar.
Luego las casas de Providencia es posible que tengan el cuestionado y escandaloso costo real, que muchos memes ha inspirado a los que neciamente quieren descrestar, con su vanidad intelectual.
Solo con una buena auditoría técnica se puede comprobar, si todos los elementos que intervinieron, en el proceso de construcción
real, se ajustan a las características y condiciones especiales, de fabricación ideal.
Lo que más bien se debe verificar es que, realmente se hayan utilizado los materiales necesarios que aseguren sus estabilidad estructural, que es lo que al parecer, ya empezó a fallar, aún sin la presencia de un huracán.
No es fácil administrar una finca, decía un campesino longevo; es que: ” el que no ha tenido gallinas, hasta cree que la mierda es huevo”.
Moraleja:
Si ser zapatero es mi especialidad, hablando de zapatos debo ser una autoridad.
Por
José R. Múnera N.


