Por: Alfonso Camerano Fuentes
La exigencia de construir un partido es asunto de la teoría política desde el siglo XIX, entendido como el instrumento más expedito de la expresión organizada de los ciudadanos decididos a disputar la toma del Poder Político.
Ese debate venía del siglo XVIII, desde la Revolución Francesa, y se profundizó en el XIX, con la creación por las fuerzas proletarias de la primera y segunda internacional, en la época de Marx y juventud de los que habrían de dirigir el proceso político en Europa, que concebían un solo partido formado por la clase obrera de los países europeos y los EEUU, excluyendo Africa, Asía y America Latina, en proceso de independencia del colonialismo, que poco o nada contaban en la lucha contra el capitalismo.
Las obras icónicas “Qué hacer?”, “Un paso adelante dos pasos atrás”, de principios del siglo xx, más adelante, “Entre dos revoluciones” y El Estado y la Revolución”, a las puertas de la Revolución de Octubre, Lenin – y otros activistas, Bujarin, Trostky (Ucraniano), Lukacs (húngaro),Zinoviev, Rosa Luxemburgo, etc. – sentó las bases del Partido de Nuevo Tipo, el encargado de dirigir, con los mejores cuadros, mediante una estructura de mando vertical, apertrechado de una doctrina de clase, y de un Programa que articulara el momento de la crisis propia al sistema, avanzar o retroceder táctica o estratégicamente, a fin de conquistar el objetivo trazado.
Desde Francia, el pensador Eugene Duverger, en “Partidos Políticos”, “Derecho Constitucional e Instituciones Políticas”, quien afinó, a la luz de la experiencia europea, los partidos de masas, los partidos de cuadros, los populistas, los corporativos, los gremiales, los anarcosindicalistas, etc., que nos dio más luces para la construcción del órgano ideal de dirección del proceso político.
La dos guerras concentradas en Europa, incluyendo la Guerra civil española, darían nuevos elementos, resultado de la persecución encarnizada contra la clase trabajadora, los judios, para la propuesta de Partidos hacia la construcción de una democracia participativa garante de una sociedad menos desigual.
La experiencia nuestra fue la formación de dos colectividades nacidas de la Independencia, primero el Bolivarismo y Santsnderismo, lideradas por los militares que acompañaron a nuestro Libertador Simon Bolivar, divididos desde los albores de la Libertad, entre el inmenso y universal venezolano y el aguerrido militar y orador, Francisco de Paula Santander, en torno de quienes se crearán, a medio siglo XIX, las primeras organizaciones que disputarán el Poder Político, que han de desembocar en la creación de los partidos conservador y liberal, caracterizados, a partir del medio siglo, por posiciones opuestas entre las doctrinas del librecambismo, el último, frente al poder gamonal terrateniente y eclesial, del primero.
Las fuerzas alternativas tienen expresión en las figuras cimeras de José Maria Melo, en el siglo XIX, muerto en batalla en la larga lucha que precedió la Revolución Mexicana; y en los hombres y mujeres que enfrentaron en la Guerra de Los Mil Días la dictadura conservadora de Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro, autores de la Constitución del 86, destacándose en esa lid liberaría el General Rafael Uribe Uribe, Benjamin Herrera, y seguidamente, los hombres que pusieron fin a la hegemonía conservadora, con Enrique Olaya Herrera y Alfonso López Pumarejo, a la cabeza.
Pero fue en la entraña de esa lucha entre finales de siglo XIX y las dos primeras décadas del xx, en la que, la naciente clase obrera, inspirada en su propia experiencia y en la Revolución Rusa, la que se dio sus propias formas organizativas, con el
partido Socialista Revolucionario, bajo la conducción de Ignacio Torres Giraldo y María Cano, “La Flor del Trabajo”, con su punto culminante, la Huelga de Las Bananeras, con Luis Mahecha al frente, los que organizan la más avanzada confrontación contra el enclave colonial de la United Fruit Company, atrayendo a Ciénaga a la dirección política y sindical de Centro, Sur y America insular, que fue abatida ese 6 de diciembre de 1.928, por las balas crimínales del Coronel Carlos Cortes Vargas, comandante de la tropa en Barranquilla, destinado por el gobierno de Miguel Abadia Mendez y su ministro de gobierno, Ignacio Rengifo, para acallar el movimiento más avanzado de la época.
Surgirá el Partido Comunista en 1930, de estructura de cuadros, representativo del proletariado con su vanguardia, la clase obrera, aliada al campesinado, y la presencia de intelectuales de formación liberal y marxista leninista.
El UNIR de Gaitan, también a mediados de los 30, de corta duración, solo 2 años, reintegrándose al gobierno liberal.
Más adelante, surgirán fracciones, como la del MRL en el Liberalismo, muy cercanos a la Revolución Cubana, que se diluyó en el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, al cual adhirieron, regresando al partido liberal, a cuando su vocero, Alfonso López Michelsen aceptó ser el primer Gobernador del departamento del Cesar, decepcionando a una juventud que se decidió por el ELN, recién formado y otra por el PC, como fue el caso de Aniano Iglesias, en Barraquilla, el representante sorpresa, que no logró posesionarse en la Cámara de Representantes a nombre del MRL, al sorprenderlo la muerte un mes antes de la instalación, después de regresar del primer Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, donde pronunció el discurso más encendido, a nombre de las delegaciones latinoamericanas que lo eligieron como su orador, de vuelta de la China, donde se había entrevistado con Lin Piao y la cúpula del PC Chino.
Y el otro movimiento, que no partido, nacido de la traición de la oligarquía liberal conservadora a la gestión de paz alcanzada con Gustavo Rojas Pinilla, fue la Alianza Nacional Popular, fortalecida en su oposición al régimen del Frente Nacional, con el liderazgo del general y robustecida en la década del 60, hasta disputar la Presidencia de la República a Misael Pastrana Borrero, el último de la coalición bipartidista, en 1970.
Se caracterizó el periodo comprendido entre 70 y el 90, por el recrudecimiento de la guerra, destacando la participación del
movimiento estudiantil, de la
mujer, de los artistas, de la intelectualidad, volcadas hacia la revolución, y la formación del movimiento 19 de abril, M-19, de corte nacionalista, nacido de la frustración de las elecciones de 1970 signadas por el fraude electoral, organizada por ex militantes de ANAPO, como Andres Almarales Manga, Carlos Toledo Plata, o los ex comunistas, farianos, Jaime Bateman Cayón, Álvaro Fayad, Carlos Pizarro Leongomez, Iván Marino Ospina, Carlos Otero y los jóvenes Antonio Navarro Wolf, Alfonso Jacquin, Ramiro Lucio, Otty Patiño, Rosemberg Pabón, entre otros, y al correr de unos años Gustavo Petro Urrego, nuestro Presidente.
Fue el conservador Belisario Betancur, nacido en Amagá. Antioquia, quien en nombre de un Movimiento Nacional, integrado por varios partidos, incluyendo ANAPO, convertida en Partido Político, en Villa de Leyva, después de la derrota del 70, el que coronó la Presidencia de la República a Alfonso López Michelsen, después de dos gobiernos, uno demagógico, el suyo, del 74 al 80, y otro, represivo, con la expedición del Estatuto de Seguridad, que cercenó con sangre la protesta popular.
Se desarrollaron los primeros procesos de paz, interrumpidos por la toma del Palacio de Justicia por el M-19, en 1985, con la consigna de juzgar al propio Presidente, que fue ahogada por la ultraderecha, acabando con la Corte Suprema de Justicia y Condejo de Estado, integrado por hombres y mujeres de pensamiento democrático con Alfonso Reyes Echandia y Manuel Gaona Cruz, a la cabeza, y eliminando a bazuca y tanques de guerra, al comando de la organización guerrillera, al mando de Otero, Almarales y Jacquin.
Se vienen tiempos de propuestas partidarias inéditas al intentar las FARC conformar un movimiento de corte civil que permitiera el desmonte de las organización armada participando en el proceso democrático, al tiempo de de seguir alzada en armas, generando un debate interno entre quienes, al interior del PC y de las FARC, eran partidarios de desmontar la organización armada y el sector más guerrero, empeñado en atizar el conflicto, convencidos de coronar el proceso a término fijo, con la expedición de “leyes” y procedimientos paralelos de “retenciones”, “encarcelamientos”, “rescates”, “circulación territorial”, etc.,
La debacle no pudo ser peor. Se somete al proceso de paz el M-19, el EPL, el PRT, decayendo la Coordinadora Guerrillera Simon Bolívar, ya se había desatado el Exterminio prolongado de la Unión Patriótica, el narcotráfico enardecido, vuela el DAS en Bogota y termina asesinando a Luis Carlos Galán Sarmiento, después de eliminar, en los que han sido admitidos como crímenes de estado, a Jaime Pardo Leal, a Bernardo Jaramillo, a Jose Antequera, a Leonardo Posada, a Miller Chacon, a Teófilo Forero, que, con la eliminación en Soacha del candidato presidencial por el Partido Liberal unificado, Galan, abte espacio a César Gaviria Díaz, y a la Asamblea Nacionsl Constituyente de 1991, que aprueba la nueva Carta Política, vigente y actual.
Será, entonces, a partir del aclimatamiento de este nuevo intento de lograr la concordia nacional al prolongado y desgastado conflicto armado, ya expedida y en plena aplicación la nueva Carta Política, como se organizarán las fuerzas políticas alternativas a través de movimientos y alianzas que, como el departamento del Atlántico, en la primera elección, hiciera posible una alianza inédita entre el sector del Nuevo Liberalismo, representado por Voluntad Popular, bajo la conducción de Fuad Char, la AD-M19, con vocería de Tico Pineda, y la comunidad Salesiana dirigida por el Padre Stanley Matutis y el líder, sacerdote Bernardo Hoyos Montoya; y otras fuerzas de la izquierda, que permitió gobernar, al denominado Movimiento Ciudadano, en el Distrito de Barranquilla, 4 periodos; y alzó al primer plano a su aliado de Voluntad Popular, que ha gobernado de corrido, con una o dos excepciones, casos de Ventura Diasz Mejia y José Antonio Segebre, ya que, el partido liberal, en ambos periodos, de Eduardo Verano de la Rosa, se plegó al charismo así como lo hizo la fracción del Polo Democrático que perdió la consulta abierta.
Han sido 30 años, en los cuales el avance organizativo tuvo su punto más expresivo, en la transformación del Polo Democrático Independiente (PDI) en Polo Democrático Alternativo (PDA), que propuso y logró llevar como candidato único de las fuerzas alternativas, a la cimera figura del ex magistrado de la H. Corte Constitucional, Carlos Gaviria Díaz.
De ese momento, vino el fraccionamiento, que terminó con la adopción del Partido Verde, que mantenía su “razón social” con Carlos Ramon Mendoza, ex M-19, y con el cual, el líder más destacado, Antonio Navarro Wolf, orientó el debate electoral paralelo a un PDA abierto y en manos del MOIR.
No se alcanzó la unidad anhelada, por el contrario, el nuevo último proceso será paralelo, sin llegar a acuerdos, en medio de las fracciones que fueron distinguiendo a Jorge Enrique Robledo, en el PD, y a Gustavo Petro, desde el PV, en la disputa nacional o en la Alcaldía de Bogotá.
Los intentos organizativos hacia la creación de un Partido Político no fue nunca la gran preocupación de Gustavo Petro, a sabiendas de la existencia de organizaciones que asemejaban, al decir de Navarro Wolf, a un “pesista, chiquito, pero fornido”, refiriéndose al PC, a las nuevas creadas después del Acuerdo de Paz, con las FARC a la cabeza, y las indígenas AICO, MAIS, UP, el Movimiento Ciudadano, que venían entregando los avales, indistintamente, a los candidatos de izquierda.
En el escenario presidencial fue propuesta la mínima diferencia expresión orgánica, en los “nodos”, antigua célula de los partidos de izquierda, que sirvieran de base a una colectividad de más arraigo nacional, que tuvo, como antecedente, la propuesta de Petro en el PDA, de abordar la nueva estructura a través del uso de las redes sociales, a fin de generalizar la “militancia” utilizando las formas de intercomunicación cibernética ágil y generalizada.
Será en el último decenio, y cin más acento en las dos ultimas elecciones, la de 2018 y 2022, que se abrió paso, a través de Colombia Humana, esa posibilidad de crear el Partido Alternativo más consolidado y férreo que agrupara esos partidos pequeños pero fornidos, al lado del inmenso caudal electoral que ya disputaba la elección presidencial con mucha más fuerza y posibilidad de ganar.
Aunque ese planteamiento tuvo fundamento no lograba una respuesta real en el archipiélago existente, dada las experiencias históricas de esas organizaciones en el seno de la lucha de clases, urbana y rural, adoptando la combinación de todas las formas de lucha, hoy totalmente transformadas y volcadas en la lucha Democrática ampliada, parte de esta nueva demarcación que permitió jalonar a instancias superiores y volver a plantear la necesidad de disolver “lo viejo” para adoptar “lo joven”, estructurando una propuesta de partido único, respetuosa de reglas claras integradoras en la diversidad en todas sus modalidades.
Es haber coronado la presidencia de la República en cabeza de Gustavo Petro la ocasión más oportuna para atreverse a dar el paso hacia el Partido Único, con la antesala actual, formada por un gobierno de integración de fuerzas diversas, contando con la participación real en las carteras ministeriales de los cuadros políticos más representativos de “aquello” que venía abriendo los caminos hacia una democracia real desde el siglo XIX, con los antecedentes históricos del movimiento comunero, de la Independencia y de las expresiones de ruptura del bipartidismo reaccionario, armado por la oligarquía colombiana a partir del Frente Nacional para ahogar las manifestaciones de la oposición, defraudadas en 1970, cuando le arrebataron el triunfo al pueblo en cabeza de Gustavo Rojas Pinilla, sumando las figuras y organizaciones del liberalismo y conservatismo que se sacudieron de la ultraderecha agrupada en torno al Centro Democrático, hoy representadas en las carteras de Relaciones Exteriores, con Álvaro Leyva Duran, venido del Conservastismo, hijo de un hombre de la derecha, como lo fue Jorge Leyva, pero que ha sido imprescindible para el largo proceso de paz de Colombia, o la presencia activa de Ernesto Samper Pizano, al lado de este nuevo envión de la democracia, o de las regionales, como es el caso del departamento del Atlantico, con la fuerza política de los hermanos Torres, o de figuras del liberalismo, como Alfonso Prada y Trujillo, entre otros, hizo posible, a través lanzar una más elevada, el Pacto Histórico por la Vida, transitando en las postrimerías de la campaña presidencia 2022, ampliando la propuesta de partido, ya no desde la plataforma de CH sino una de umayor alcance y calado, el PH.
Las decisiones de CH y opinión de autorizados voceros de este proceso, como Gustavo Alfonso Jaramillo y Gustavo Bolivar, expresan que CH no dará avales al debate electoral ya que estos vendrán del PH, ajustando a la legislación electoral el nuevo Partido al cual están llamadas todas las Fuerzas Alternativas, bajo procedimientos de Consulta Abierta o cerrada que garantice la democracia interna, sin mezquindades ni ventajosos que nos atomice, por el contrario, de cara al pueblo que nos exige Unidad para consolidar el triunfo nacional alcanzado en las elecciones recientes a la Predidencia, con el que ha de construirse en las en las Regiones.
El llamado es por la creación del Partido Pacto Historico, el de las Fuerzas Alternstivas..!!!


