Más de 100 personas han perdido la vida y decenas siguen desaparecidas tras las devastadoras inundaciones que azotaron principalmente la región de Valencia, en el este de España.
En pocas horas, algunas áreas recibieron precipitaciones equivalentes a un año completo de lluvias, generando intensas corrientes que devastaron poblaciones enteras y dejaron a miles de personas atrapadas.
En ciertos puntos se registraron acumulaciones de hasta 445,4 litros de agua por metro cuadrado.
Estas lluvias torrenciales, acompañadas de fuertes vientos y tornados, se deben a un fenómeno meteorológico conocido como Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA), que afectó gran parte del sur y el este del país.
El término DANA fue adoptado por meteorólogos españoles hace varias décadas para diferenciarlo del término “gota fría”, que se usa más ampliamente para referirse a episodios de lluvias intensas, especialmente en la costa mediterránea durante el otoño.
¿Qué es la DANA?
La DANA ocurre cuando una masa de aire polar muy frío queda aislada y circula a grandes altitudes (entre 5,000 y 9,000 metros), sin estar influenciada por el movimiento general de la atmósfera.
Al encontrarse con el aire más cálido y húmedo del mar Mediterráneo, genera fuertes tormentas, especialmente a finales de verano y principios de otoño, cuando las aguas marinas están más cálidas.
Este fenómeno puede durar varios días y viene acompañado de una bajada de las temperaturas, ambiente muy inestable y eventos climáticos extremos, como se está viendo estos días en la costa este de España.
A diferencia de un temporal común, que se desplaza hacia el este, una DANA puede permanecer varada en el mismo lugar varios días o incluso moverse hacia el oeste (lo que se denomina retrogresión), según explican desde la Agencia Española de Meteorología (Aemet).
No todas las DANAs crean condiciones climáticas extremas como las de esta última.






