Lo que prometía ser una jornada de cierre brillante para el Festival de Cannes terminó opacado por un inesperado apagón que afectó a unas 160.000 personas en la región de la Costa Azul. El corte de energía, que paralizó temporalmente varias ciudades y generó inquietud en plena efervescencia del evento cinematográfico más importante del mundo, apunta a haber sido causado por un incendio con posibles causas criminales, según autoridades locales.
El incidente se registró poco después de las 10 de la mañana del sábado, cuando un transformador eléctrico ubicado en las inmediaciones de La Bocca —barrio de las afueras de Cannes— y la comuna de Tanneron, comenzó a arder. Las llamas provocaron una interrupción eléctrica de gran escala, dejando sin servicio a poblaciones cercanas como Antibes, Juan-Les-Pins y Vallauris, ciudades emblemáticas de la Costa Azul y conocidas por haber inspirado a artistas como Pablo Picasso.
Fuentes de la policía y del cuerpo de bomberos informaron que la investigación se encuentra en marcha para determinar con exactitud el punto de inicio del fuego, que luego se propagó rápidamente. La prefectura del departamento de Alpes Marítimos confirmó que se están analizando indicios de que el incendio podría haber sido provocado intencionalmente. La información fue difundida inicialmente por BBC Internacional, citando a fuentes oficiales.
A pesar del caos inicial, la dirección del Festival de Cannes logró actuar con rapidez para garantizar la continuidad del evento. Aunque algunas funciones programadas fueron aplazadas temporalmente, el certamen pudo continuar su curso gracias a un sistema de energía alternativo que permitió retomar las proyecciones y mantener el cronograma previsto para el resto del día.
La ceremonia de clausura, incluyendo la esperada entrega de la Palma de Oro, sigue en pie y, según los organizadores, se desarrollará con total normalidad en horas de la noche. Todo indica que, pese al imprevisto, el festival logrará cerrar su edición sin alterar su desenlace más importante.
Este incidente deja en evidencia lo frágil que puede ser incluso el escenario más glamuroso frente a situaciones externas, y plantea interrogantes sobre la seguridad de las infraestructuras energéticas en eventos de gran escala. Cannes, por ahora, se resiste a que la oscuridad apague su brillo.


