Cécile Lavergne, una francesa que llegó hace 15 años a Bogotá para realizar las prácticas en su carrera de politóloga, terminó enamorada de Barranquilla y ahora desarrolla proyectos con las comunidades vulnerables de esta ciudad.
Cécile dialogó en la mañana de hoy con Víctor López en el noticiero de Cardenal Radio y manifestó: “Conocí a Barranquilla cuando me invitaron a mi primer Carnaval; me enamoré de esta fiesta, pero nunca pensé que me quedaría en esta ciudad. Eso sucedió en 2008”, dijo.
Esta francesa a la que no se le siente ningún acento cuando habla el español, explica cómo llegó a estas tierras: “Me invitaron al Atlántico a participar en un proyecto de la Unión Europea y conocí primero el departamento y después a Barranquilla; soy politóloga con maestría en Acción Humanitaria y actualmente dirijo una fundación que se llama Cleo, un término que viene de ‘cle’, que en francés significa llave. La idea es entregar la llave a los más necesitados para cambiar su mentalidad y que tengan las herramientas para poder superar la pobreza extrema, la adversidad y todo lo que la vida requiera”, dice Cécile.
Cleo cuenta con modelos de negocios un poco diferentes a las otras fundaciones. “Se trata de brindar por un lado servicios de consultoría; gracias a esos servicios por los cuales nos financian logramos reinvertir el recurso en las acciones sociales que tenemos actualmente; desde que llegué a Colombia con Cleo hemos tenido más de 8000 jóvenes vinculados a nuestros programas”.
Agrega Lavergne, “nuestra metodología está basada en una consigna un tanto religiosa: desarrollar el amor y en la confianza en el otro. A muchos jóvenes nadie los reconoce como valiosos y mucha gente les tiene miedo; Tratamos de trabajar con los jóvenes que están a un paso de la delincuencia, del consumo de drogas y la gente los mira mal porque son diferentes o porque les gusta el rap; pero ese es su estilo y ellos lo que necesitan es afecto y oportunidades de estudiar y de crear un nuevo proyecto de vida”. Agrega Cécile que, “Yo me rodeo de personas que han ayudado a pandilleros que han salido de ese mundo y se han reintegrado como artistas, otros que ahora son artistas son comunicadores o sociólogos, que han podido estudiar”, dijo.
En cuanto a la metodología utilizada, Cécile Lavergne explica: “vamos, nos encontrarnos con estos jóvenes y les ofrecemos algo muy básico. Les preguntamos quieres estar con nosotros y qué te gustaría hacer y ellos pueden decir quiero ser tatuador, quiero poner una panadería o quiero poner un negocio de comidas rápidas; Es brindarles la oportunidad de trabajar en algo que los motive, algo que los haga cambiar de ese día a día”.


