El tradicional bus fabricado en madera y acero conocido como ‘El Nojoda’ no recorre hace varios años el trayecto entre Barranquilla y Puerto Colombia, llevando a centenares de turistas.
La razón es que está casi destruido y se encuentra abandonado en los patios del Tránsito Distrital de Barranquilla, lleno de comején.
Juan Ruiz, quien durante varios años lo contrató para paseos en la ciudad, propuso una campaña para recuperarlo.
Fue a principios de la década del 80 en que el largo vehículo, con corazón de Ford 60, armado con dos vagones de tren, por el ingeniero mecánico Rafael Bassi en el 64, había dejado de movilizar a cerca de 120 obreros dentro de Barranquilla y poblaciones vecinas, así como a bañistas a Puerto Colombia, para volverse en una especie de limusina criolla con música y ron.
Pese a sus años, el bus siguió vigente y ‘parrandiando’.
Su dueño en el año 2003, Orlando Ortega Orosco, que lo compró por 7 millones de pesos, no tuvo más remedio que cambiarle el nombre de ‘Don Felo’, que le puso el ingeniero Bacci en honor a su padre, don Felipe Bassi, para bautizarlo como ‘El Nojoda’.
El nombre era el resultado de la expresión que lanzaban quienes lo veían por primera vez y que se asombraban por la extensión de la carrocería. “No joda… qué bus tan grande…” era la expresión lanzada en la mayoría de las ocasiones.
El bus tenía capacidad para 110 pasajeros. Don Orlando le hizo varios arreglos entre los que se encontraban una puerta en la mitad para facilitar el acceso y la evacuación en caso de una emergencia; la dirección hidráulica y la instalación de un equipo de perifoneo y de sonido de 1.200 vatios.
Los rumberos de ‘El Nojoda’ tenían derecho a un recorrido de unos 50 kilómetros y siete horas de duración, que incluía parada en tres discotecas (había un convenio con 12) en Barranquilla, animación con dos recreadores y una papayera o un millo (conjunto típico de tambores), picadas, media botella de ron por cada dos personas e ida y vuelta a Pradomar en Puerto Colombia.
El costo por persona era de 28.000 pesos y quedaba amparada por un seguro colectivo.
Pero no solo han viajado en él rumberos. Cuentan que Ernesto Samper Pizano lo usó en su campaña presidencial; que se le ha subido el actor Carlos Muñoz y que bailó en su carrocería el artista cubano Alfredo De la Fe.
500 MIL PESOS AL MES EN GASOLINA
‘El Nojoda’ medía de punta a punta (longitud) 13,5 metros. Tenía 2,40 metros de ancho y se acomodaban tres personas por silla.
La altura en su interior era de 1,90 metros. Era movido por un motor de un Ford, modelo 60, y consumía 500.000 pesos en gasolina al mes.


